Texas Retira Colegiaturas con Descuento a Estudiantes ‘Dreamers’ y Siembra Incertidumbre en su Futuro Académico

Austin, Texas. — Texas dejará de ofrecer colegiatura con tarifa estatal a miles de estudiantes indocumentados, conocidos como dreamers, tras un fallo federal que invalida la ley conocida como Texas Dream Act, vigente desde 2001. La medida, celebrada por líderes republicanos y el gobernador Greg Abbott, ha generado alarma entre estudiantes, defensores de derechos de inmigrantes y expertos en educación, quienes temen un impacto devastador para el acceso y permanencia de estudiantes sin documentos a la universidad en el estado.

El cambio ocurre luego de que la administración del presidente Donald Trump demandara a Texas, con el argumento de que ofrecer colegiaturas reducidas a estudiantes sin estatus regular sería injusto para ciudadanos de otros estados. Sorprendentemente, y sin mostrar preocupación, el estado no solo se abstuvo de defender su propia ley, sino que también solicitó al juez federal Reed O’Connor que la declarara inconstitucional, lo que sucedió la semana pasada con efecto inmediato, de acuerdo con el Texas Tribune.

Miles de Estudiantes Afectados

Desde su aprobación hace 24 años, el Texas Dream Act permitió a estudiantes sin estatus de estancia regular, que hubieran vivido al menos tres años en el estado antes de graduarse de preparatoria, acceder a tarifas reducidas iguales a las de los residentes legales. Tan solo en 2023, más de 19 mil 500 jóvenes firmaron la declaración jurada requerida, aunque no todos son indocumentados: también incluye a jóvenes con visas como familiares autorizados.

Ahora, con la vigencia del referido fallo se estima que buena parte de esos estudiantes verán multiplicar su colegiatura hasta cuatro veces más. Por ejemplo, en la Universidad de Texas en Austin, un estudiante de Artes pagará cerca de $15 mil 800 dólares adicionales por semestre como foráneo y hasta $18 mil 700 más si cursa carreras de administración de negocios, el promedio sería de 3 mil dólares mensuales.

Sin embargo, aún no hay claridad total sobre cómo las universidades determinarán qué estudiantes pierden la tarifa estatal, ya que la ley no requería verificar el estatus migratorio. Varias instituciones, como la Universidad de Houston y el sistema Lone Star College, admitieron que aún analizan cómo aplicar el fallo.

Escenario Legal: Pocas Esperanzas de Revertir el Fallo

El dictamen del juez O’Connor bloquea la ley de inmediato y Texas ya indicó que no apelará. Un grupo de estudiantes solicitó intervenir legalmente para impugnar la decisión, pero expertos anticipan pocas posibilidades de éxito ante la Corte de Apelaciones del Quinto Circuito, conocida por su línea conservadora.

Organizaciones como FIEL (Familias y Estudiantes Inmigrantes en la Lucha) también evalúan presentar por su cuenta una demanda para defender el derecho de estos jóvenes a la educación superior en condiciones de equidad.

Un Debate que no se le Ve Solución

Desde su creación, el Texas Dream Act había sobrevivido múltiples intentos de derogación en la Legislatura texana. A pesar de ello, nunca había enfrentado una ofensiva federal directa tan drástica como la impulsada ahora por la administración Trump, que mantiene una agenda restrictiva hacia los beneficios para inmigrantes, incluso para los casos de familias con miembros ciudadanos estadounidenses.

El argumento central del gobierno federal fue que estudiantes indocumentados accedían a un beneficio negado a ciudadanos de otros estados, algo que defensores como la abogada Mónica Andrade califican de engañoso: “Tanto ciudadanos como indocumentados debían cumplir los mismos requisitos de residencia para obtener la colegiatura estatal”, explicó.

Mientras Texas refuerza su postura alineada con la política migratoria de Trump —con muros estatales y más presencia policial y militar en la frontera—, el futuro educativo de miles de jóvenes queda en suspenso.

Opciones y Recomendaciones para Estudiantes Afectados

Organizaciones como Breakthrough Central Texas, que apoyan a estudiantes de primera generación universitaria en la familia, han exhortado a los jóvenes a no abandonar la universidad mientras se definen alternativas. “Esto ya está causando miedo y desmotivación. Muchos estudiantes podrían desistir de un proyecto académico que les costó años construir”, advirtió Andrea Guengerich Harper, líder de estrategia de la organización.

Will Davies, director de políticas de la misma asociación, recomienda a los afectados explorar opciones como colegios comunitarios, que pueden resultar más asequibles o buscar becas privadas. Sin embargo, advierte que la capacidad de fondos filantrópicos es limitada frente a la magnitud del problema.

Algunos alumnos, como Jorge, estudiante de Lockhart, ya contemplan alternativas drásticas. Jorge planeaba transferirse de Austin Community College a Texas State University, pero ahora evalúa cursar materias en línea desde una universidad mexicana, pues la colegiatura como estudiante foráneo se volvió inalcanzable.

Por ahora, estudiantes y universidades enfrentan semanas de incertidumbre mientras ajustan matrículas, apoyos financieros y calendarios. “Pedimos a los estudiantes que no renuncien a sus sueños, aunque sabemos que el costo ahora es mucho más alto”, subrayó Guengerich Harper.