● Expertos advierten que podrían verse afectados los tiempos de actualización de modelos, pronósticos y alertas de la NOAA
HISPANIC GLOBAL NEWS/ Javier Amieva
San Antonio, TX.- CNN dio a conocer la onda de calor más severa del año que golpeará a millones de personas en Estados Unidos. Esto justo cuando la Agencia Meteorológica Federal (NOAA) enfrenta la reducción de personal, por la que han sido separados de sus filas más de dos mil empleados. Esta situación eleva el riesgo para la población nacional y para varios países que dependen de sus datos atmosféricos, meteorológicos y oceanográficos.
La combinación de temperaturas extremas, escaso alivio nocturno y menor capacidad operativa para monitorear y emitir alertas oportunas pondrá a prueba la resiliencia de este sistema en plena temporada crítica de calor y tormentas.
Según el Servicio Meteorológico Nacional (NWS), se prevé un nivel de riesgo extremo —categoría 4 de 4— durante esta semana del 22 al 29 de junio. Decenas de millones de personas desde el medio oeste hasta la costa este enfrentarán temperaturas de hasta 15 °C por encima de lo habitual, con máximas que superarán los 37 °C y sensaciones térmicas de hasta 43 °C, especialmente en el Atlántico medio.
Ciudades densamente pobladas como Nueva York y Washington D.C. podrían registrar récords diarios: Nueva York anticipa valores cercanos a los 36 °C entre el domingo y el martes, mientras que la capital alcanzaría hasta 38 °C. La ciudad de Boston rondará entre 32 y 34 °C, niveles de temperatura cercanos a máximos históricos. Se estima que podrían romperse más de 250 récords de temperatura, incluidos registros de mínimas nocturnas inusualmente cálidas.
El calor extremo es la forma de clima severo más letal en Estados Unidos, ya que ocasiona más de 800 muertes anuales desde 1999. Con una NOAA recortada, expertos advierten que podrían verse afectados los tiempos de actualización de modelos, pronósticos y alertas, lo que a su vez puede impactar la capacidad de respuesta de autoridades, empresas y comunidades, no solo en EE.UU., sino también en países que intercambian datos meteorológicos, climáticos y oceanográficos en tiempo real y cuentan para ello con la información generada por la NOAA.
El cambio climático agrava la situación: las noches se calientan a un ritmo más rápido que los días, dificultando la recuperación del cuerpo humano y multiplicando los riesgos para la salud, especialmente durante olas de calor prolongadas. Los océanos absorben más calor, aumentan las temperaturas del agua y esto da lugar a formaciones ciclónicas.
La ola coincide con el inicio oficial del verano astronómico, tras el solsticio del pasado viernes 20 de junio, cuando el hemisferio norte recibe la mayor radiación solar del año. Aunque los días más calurosos suelen concentrarse en julio o agosto, este fenómeno se perfila como un anticipo de un verano potencialmente más extremo.
La NOAA, pese a los recortes de personal, sigue siendo un nodo crítico en la red global de intercambio de información climática y marina. Muchos organismos internacionales, rutas marítimas y países en desarrollo dependen de estos datos para la navegación, la agricultura y la gestión de desastres. Este periodo de calor extremo será, además, una prueba para la capacidad de adaptación de la red meteorológica mundial, que difícilmente verá revertidos los despidos y ajustes presupuestales a corto plazo. En adelante, tanto las grandes economías como las naciones más vulnerables deberán replantear su forma de acceder, compartir y reforzar la vigilancia climática en un planeta cada vez más expuesto a extremos meteorológicos.
Las compañías aseguradoras opinan que los despidos masivos en las agencias encargadas de supervisar los desastres naturales podrían poner en riesgo los datos meteorológicos y geoespaciales que la industria utiliza para gestionar los riesgos de desastres naturales, lo que potencialmente tendría el efecto de aumentar los precios de los seguros para los consumidores. El aumento en los precios de los seguros tendría un gran impacto en el presupuesto de las familias y en general de la cadena de proveeduría marítima.
La Reinsurance of Association of America, un grupo que defiende los intereses de las compañías aseguradoras, envió una carta al secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, manifestando su apoyo a la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica, tras conocerse información de que se despidieron a decenas de cientos de empleados.
La NOAA despidió al 20 por ciento de sus empleados: 2 mil 329. Muchos de ellos eran trabajadores en período de prueba, pero en otros casos se trataba de técnicos científicos, reguladores y expertos con años de experiencia. Los despidos generaron controversia, poniendo en duda la capacidad global para proporcionar servicios vitales como la previsión meteorológica y las alertas de desastres. También existe preocupación por el posible impacto en las industrias que dependen de los datos de la NOAA, como lo son la transportación fluvial y marítima, la agricultura, la pesca y la energía.









