El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC o USMCA) vuelve a estar en el centro de la escena internacional. Ante la amenaza de nuevos aranceles estadounidenses —incluyendo posibles alzas a tomates, acero, aluminio y combustibles digitales—, México y Canadá comenzaron esta semana una ofensiva diplomática estratégica para reforzar su cooperación mutua antes del plazo del 1 de agosto.
La presidente Claudia Sheinbaum conversó recientemente con el primer ministro canadiense Mark Carney para afianzar una respuesta conjunta. Ambos acordaron intensificar su coordinación dentro del T-MEC, defendiendo la validez del acuerdo y preparando argumentos técnicos para rechazar posibles tarifas unilaterales. Canadá, por su parte, ya adelantó que estudia ajustar sus propios aranceles sobre acero y aluminio, alineándose con el calendario de su revisión interna.
El trasfondo es un pulso por el control del entorno comercial en América del Norte. Desde febrero, Estados Unidos ha impuesto tarifas amplias a importaciones de acero y aluminio y busca incluir otros productos en su política arancelaria. En respuesta, México postuló un paquete de defensa técnica y Canadá afirmó que aplicará contramedidas conforme avance la negociación.
Aunque el T-MEC sigue vigente, las tensiones derivadas de esta dinámica exigen un replanteamiento de la estrategia regional. La revisión obligatoria del acuerdo, prevista para mediados de 2026, podría adelantarse si la presión arancelaria se intensifica. Tanto México como Canadá investigan incluir cláusulas más estrictas sobre solución de controversias y mecanismos específicos para compensación mutua.
En los próximos días, se espera que delegaciones técnicas de ambas naciones asistan a una reunión binocular con funcionarios de la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. (USTR), presidido por Katherine Tai. El objetivo es negociar la inclusión de nuevas salvaguardias sin violar las cláusulas del tratado T-MEC.
El éxito de estas estrategias llegará al epicentro del Senado estadounidense, donde la postura de senadores influirá en la aplicación o no de futuros aranceles. Canadá ya ha estrechado vínculos con legisladores clave, y México continúa su gestión en paralelo con sus aliados en todo el continente.









