La amenaza de nuevos aranceles estadounidenses ha encendido alertas en el sector empresarial mexicano. La Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN) informó que más de 400 empresas están modificando sus rutas logísticas y proveedores para sortear los nuevos impuestos anunciados por EE.UU.
El sector automotriz, uno de los más expuestos por su interdependencia con cadenas productivas de Texas y Michigan, ya ha solicitado al gobierno federal estímulos fiscales y diplomacia proactiva para evitar una disrupción total.
Mientras tanto, empresas de agroexportación están buscando abrir canales comerciales con Sudamérica y Asia. La diversificación de mercados es vista como un camino urgente, ante la posibilidad de una guerra comercial prolongada con Estados Unidos.
Desde la Secretaría de Economía se han comenzado mesas de diálogo con empresas para anticipar escenarios y ofrecer apoyo técnico. También se prepara una campaña internacional para reposicionar la imagen de México como socio confiable.
Si bien aún no hay ruptura formal del T-MEC, el clima de tensión obliga a prepararse para un cambio de reglas. La industria mexicana está decidida a resistir.









