Una nueva ley estatal obliga a que los estudiantes mantengan apagados y guardados sus celulares, relojes inteligentes y audífonos desde que ingresan a la escuela hasta después del último timbre.
HISPANIC GLOBAL NEWS
Dallas, Texas.– A partir de este ciclo escolar, miles de estudiantes en Texas deberán guardar sus teléfonos celulares, relojes inteligentes y otros dispositivos electrónicos desde el ingreso hasta después del último sonido del timbre que significa el fin de la jornada escolar.
Una nueva ley estatal, que entró en vigor esta semana, prohíbe el uso de estos aparatos no solo en el salón de clases, sino también en pasillos, almuerzos y recesos, con excepciones únicamente por razones médicas o emergencias.
De acuerdo con la Agencia de Educación de Texas, todos los distritos deberán establecer políticas escritas antes del 18 de septiembre. Si bien varios ya restringen el uso de celulares en el aula, la ley extiende el veto a todo el horario escolar. Distritos como Arlington, Garland, Mesquite, Frisco, Plano, Allen y Fort Worth ya aplicaban la regla de “fuera de la vista”: el dispositivo apagado y guardado en mochila o casillero.
El objetivo de esta norma, según educadores, es combatir una potencial distracción permanente. “Ha sido una gran distracción, la vibración constante de las notificaciones y el timbre en el aula. Eso no es lo mejor para los estudiantes”, explicó la Dra. Kalee McMullen, directora ejecutiva de liderazgo educativo del Distrito Escolar Independiente de Grapevine-Colleyville (GCISD).
Recordó que su distrito adoptó una política similar el año pasado, con resultados inmediatos: “Este fue sin duda un cambio positivo para nuestros docentes en el aula. Vieron a estudiantes menos distraídos y más involucrados. Vimos una reducción en los comportamientos. En general, tuvo un impacto muy positivo en todos nuestros campus”.
Con la actualización de la norma, en GCISD los dispositivos serán confiscados si se usan durante el día. En la primera infracción, el alumno podrá recuperarlo al final de la jornada; en reincidencias, los padres deberán acudir por él. “Tenemos un plan progresivo donde comenzamos a involucrar a los padres desde la segunda infracción. En definitiva, el objetivo de la ley es reducir las distracciones en el aula”, apuntó McMullen.
En Grapevine Middle School, la directora Mandy Alexander ya percibe cambios: “El año pasado, en secundaria, eliminamos el uso de celulares no solo en el aula, sino también en los pasillos. En cambio, lo que se veía era contacto visual con los estudiantes y la posibilidad de hablar. Se veían muchas risas porque ahora conversan con las personas que caminan a su lado, o la habilidad de intercambiar conversaciones”.
Este año, Alexander planea reforzar la interacción cara a cara con actividades tradicionales durante el almuerzo. “Simplemente vamos a comprar un montón de cartas y juegos de mesa de UNO! Así podrán disfrutar haciendo nuevos amigos y jugando a un juego divertido”, dijo.
Otros distritos, como Richardson y Grand Prairie, adoptaron políticas más estrictas, obligando a los estudiantes a guardar sus teléfonos en bolsas especiales durante toda la jornada escolar. El Distrito Escolar Independiente de Dallas aplicará este método en secundaria y preparatoria; en primaria, los maestros recogerán los teléfonos y los guardarán hasta la salida.
Para la superintendente del Distrito Escolar Independiente de Richardson, Tabitha Branum, esta medida respondió a una demanda del personal docente: “Fue realmente una súplica de nuestros maestros para decir que necesitamos ayudar a eliminar la distracción… Por favor, no nos pongan en medio de algún tipo de batalla con nuestros niños sobre dejar los teléfonos celulares”.
Los beneficios, asegura, son tangibles: “Nuestras cifras de indisciplina han bajado. El tiempo de instrucción ha aumentado”.
En la mayoría de los distritos, los padres que necesiten comunicarse con sus hijos deberán hacerlo a través de la oficina escolar, que transmitirá el mensaje.
Con la aplicación generalizada de la prohibición en el norte de Texas, los educadores esperan un año con menos pantallas y más aprendizaje presencial.









