El Departamento de Estado de EE.UU. actualizó sus alertas de viaje para México, incluyendo por primera vez el riesgo de “terrorismo”, debido a que seis cárteles fueron clasificados como organizaciones terroristas por esa nación. Aunque el país se mantiene en nivel 2 (se recomienda cautela), ciertos estados fueron elevados a niveles más altos de alerta.
Las entidades señaladas como de “No viajar” (nivel 4) incluyen a Colima, Guerrero, Michoacán, Sinaloa, Tamaulipas y Zacatecas. Esto representa un mensaje fuerte al gobierno mexicano sobre la necesidad de controlar la criminalidad vinculada con carteles.
La presidenta Claudia Sheinbaum respondió reafirmando la estabilidad del país y citó que el turismo y la comunidad estadounidense residente corroboran la seguridad en México; al mismo tiempo, pidió mantener un diálogo compartido con EE.UU.
Funcionarios de turismo y seguridad mexicanos han advertido que esta clasificación puede afectar las llegadas de visitantes internacionales, y llaman a reforzar medidas de comunicación para proteger la imagen del país.
El impacto podría sentirse en inversiones y comercio, pues las alertas dificultan operaciones y generan incertidumbre en virtuales socios bajo el entorno del T-MEC.
Expertos diplomáticos consideran este escenario como una presión indirecta en las negociaciones migratorias y comerciales, mientras México refuerza estrategias de seguridad y antiprotección ciudadana.
Para revertir la percepción, se ha solicitado mayor cooperación bilateral en inteligencia, intercambio de información y acciones capaces de contener el poder financiero de los cárteles en las entidades señaladas.
En vista de esta situación, México anuncia planes de fortalecer protocolos de seguridad en estados fronterizos y estratégicos, además de impulsar campañas informativas y de control turístico.









