HISPANIC GLOBAL NEWS
Dallas, Texas.- El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS, por sus siglas en inglés) confirmó el domingo que fue detectado el primer caso humano de gusano barrenador del Nuevo Mundo en el país. Se trata de un parásito carnívoro que devora tejido vivo y que hasta ahora estaba asociado principalmente a brotes en Centroamérica y el sur de México.
El caso fue investigado por el Departamento de Salud de Maryland y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), que confirmaron la infección el pasado 4 de agosto en un paciente que había regresado de un viaje a El Salvador, de acuerdo con un correo electrónico enviado a Reuters por Andrew G. Nixon, portavoz del HHS.
Sin embargo, versiones previas generaron confusión. Reuters reportó que fuentes de la industria de la carne aseguraron que los CDC habrían confirmado el caso en una persona que viajó desde Guatemala a Maryland. Nixon evitó dar detalles, así como tampoco aclaró la discrepancia, limitándose a señalar que “el riesgo para la salud pública en Estados Unidos por esta introducción es muy bajo”.
Aunque las autoridades federales no han confirmado contagios en animales este año, la noticia encendió las alarmas en el sector ganadero y entre los productores de carne de res. La inquietud es evidente: el gusano barrenador se ha desplazado en los últimos años hacia el norte desde Centroamérica y amenaza con llegar a territorio estadounidense a través de la frontera sur.
Texas, el mayor estado productor de ganado en Estados Unidos, se encuentra en el centro de la discusión. Apenas una semana antes de la confirmación del mencionado caso humano, la secretaria del Departamento de Agricultura (USDA), Brooke Rollins, viajó al estado para anunciar la construcción de una planta de producción de moscas estériles, consideradas clave en la estrategia para combatir la plaga del gusano barrenador.

El USDA calcula que un brote en Texas podría costar alrededor de 1,800 millones de dólares tan solo como resultado de muertes de ganado, costos laborales y gastos de medicamentos.
El desconcierto se agravó cuando ejecutivos del grupo Beef Alliance enviaron la semana pasada correos electrónicos a decenas de representantes de la industria, asegurando que los CDC habían confirmado un caso humano vinculado a un viajero procedente de Guatemala. “Nos enteramos por otras vías y luego tuvimos que acudir a los CDC para que nos informaran de lo que estaba sucediendo”, relató Beth Thompson, veterinaria estatal de Dakota del Sur. “No fueron nada comunicativos. Devolvieron el asunto al estado para que confirmara lo sucedido o lo que se había detectado en este viajero”.
Otra fuente confirmó a Reuters que veterinarios estatales fueron informados del caso durante una llamada con los CDC. Incluso un funcionario del gobierno de Maryland reconoció la existencia del contagio. Sin embargo, hasta el momento, el Departamento de Salud de Maryland no ha respondido a las solicitudes de comentarios.
La falta de información oficial preocupa especialmente en Texas, donde la ganadería es un pilar económico y social. El estado recuerda bien la amenaza del gusano barrenador: durante décadas, Estados Unidos libró campañas para erradicarlo con programas de control fronterizo. Hoy, con un caso humano confirmado en territorio estadounidense y con la plaga avanzando desde el sur, la pregunta que flota en el ambiente es si el país —y en particular Texas— está preparado para enfrentar un posible brote.









