En Monterrey, la nueva generación de emprendedores comienza a abrirse paso en el mundo del comercio exterior, y esta vez no lo hace sola. Con el respaldo de CENCOMEX, se ha lanzado una red de mentores conformada por empresarios experimentados que buscan guiar a jóvenes regiomontanos en el proceso de internacionalizar sus productos. No se trata solo de enseñarles sobre trámites y logística, sino de ayudarlos a entender los matices culturales, comerciales y humanos que implican vender fuera del país.
El programa inició con 40 jóvenes seleccionados de distintas universidades de Nuevo León, quienes durante seis meses recibirán acompañamiento personalizado. La meta es que al finalizar este ciclo, al menos la mitad logre cerrar su primera exportación. Los mentores, por su parte, no solo comparten conocimiento, sino también contactos, estrategias y lecciones aprendidas a lo largo de décadas.
Uno de los pilares de esta iniciativa es la colaboración intergeneracional. “Queremos que los jóvenes aprendan, pero también que los empresarios veteranos redescubran nuevas formas de hacer negocios”, dijo en entrevista Sofía Villarreal, directora del programa. “El comercio exterior no se trata solo de vender, sino de conectar personas y abrir caminos.”
La idea surgió tras detectar un vacío en la formación práctica de los emprendedores que buscan exportar. Muchos tienen talento, ideas y productos con potencial, pero desconocen cómo enfrentar el proceso de certificación o cómo negociar en mercados internacionales. Por eso, CENCOMEX decidió unir la experiencia con la innovación.
Durante la primera etapa, se enfocarán en sectores como alimentos artesanales, tecnología verde y diseño industrial. Monterrey se consolida así como un laboratorio de nuevas oportunidades para el comercio, donde los negocios nacen de ideas locales con visión global.
Además, se prevé que los jóvenes participantes viajen a ferias internacionales para vivir la experiencia real de presentar sus productos en otros países. Esto, explican los organizadores, será clave para desarrollar seguridad, confianza y relaciones a largo plazo.
El proyecto ha generado entusiasmo entre empresarios de diferentes sectores, que ven en esta red una forma de renovar el ecosistema exportador regiomontano.
Más allá de los números, lo que busca este programa es sembrar una nueva cultura empresarial en el norte: una en la que las ideas no se queden en casa, sino que crucen fronteras.









