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Laredo, Texas.- Elon Musk está más cerca de convertirse en el primer trillonario en la historia del mundo. Durante su junta anual llevada a cabo en Austin, los accionistas de Tesla Inc. aprobaron un paquete salarial controvertido, un acuerdo que, si se cumple en su totalidad, podría elevar la participación accionaria del magnate de los vehículos eléctricos a casi 30 por ciento de la compañía y darle un nivel de poder sin precedentes dentro de la empresa que dirige desde hace más de una década.
La automotriz aprobó un paquete de compensación que podría llevar a su director ejecutivo a controlar casi una tercera parte de la compañía, aún si no cumple todas las metas trazadas.
El plan, presentado por el consejo de administración a los accionistas en septiembre en un documento de 200 páginas, establece metas de desempeño a cumplir durante los próximos diez años. No se trata de un pago inmediato ni tampoco de un bono garantizado. Se plantea un esquema que condiciona las acciones a resultados específicos relacionados con producción, mercado y nuevas líneas tecnológicas.
El acuerdo no solo se trata de dinero. Incluye también ambición. Para obtener la totalidad de las acciones contempladas en el paquete, Musk tendría que poner en el mercado 20 millones de vehículos durante la próxima década. Esto es más del doble de lo que Tesla ha producido en los últimos doce años. Además, el valor de mercado de la compañía tendría que alcanzar los 8.5 billones de dólares, cuando actualmente ronda 1.5 billones. También deberá aumentar de manera significativa los beneficios operativos y cumplir metas relacionadas con la expansión tecnológica de Tesla, particularmente el despliegue de robots humanoides Optimus a gran escala.
Este último objetivo es uno de los más cargados de simbolismo. Musk ha descrito en repetidas ocasiones el posible despliegue de un “ejército de robots” que, desde su perspectiva, podría transformar industrias enteras. “Si construimos este ejército de robots, ¿tendré al menos una influencia significativa sobre él?”, preguntó Musk a analistas e inversores. “No me siento cómodo construyendo ese ejército de robots si no tengo al menos una influencia significativa”.
Incluso si Musk no consigue cumplir todas las metas, el plan contempla escenarios en los que aún recibiría compensaciones sustanciales. Si la empresa duplica ventas, triplica ganancias operativas y aumenta su valor en 80 por ciento, Musk podría obtener alrededor de 50 mil millones de dólares adicionales en acciones. El consejo de administración, alineado en gran parte con él, también, conforme al acuerdo, tiene la facultad de flexibilizar las condiciones.
Ante esto, activistas, funcionarios y líderes sindicales se manifestaron frente al Capitolio de Texas alegando que otorgar a Musk ese nivel de control es, para ellos, abrir la puerta a una gran concentración de poder en manos de una sola figura empresarial que ya domina múltiples industrias, desde vehículos eléctricos hasta exploración espacial.
Pero la apuesta no está libre de historia ni controversia. Un paquete salarial aprobado en 2018 fue invalidado por un tribunal en Delaware, al considerar que se había otorgado de manera indebida y que la junta de entonces no era suficientemente independiente. Desde aquella sentencia, Tesla trasladó su domicilio corporativo a Texas y el debate legal referente a dicho paquete sigue en curso. Este nuevo plan, aunque reestructurado, enfrenta resistencias similares.
En los últimos meses, Tesla vivió protestas en concesionarios y una disminución en ganancias, aun cuando reportó ventas récord el trimestre pasado. La figura de Musk aparece en el centro: celebrada por transformar la industria automotriz eléctrica y criticada por promesas incumplidas, retrasos en producción y decisiones que, en ocasiones, generan reacciones a nivel global.









