La presidenta Claudia Sheinbaum convocó este lunes a los gobernadores del país a una mesa extraordinaria para afinar un pacto energético que permita corregir los problemas de suministro que se han registrado en distintos estados desde el verano. La mandataria aseguró que, aunque las interrupciones han sido menores en comparación con años anteriores, los riesgos para 2026 siguen presentes debido a la demanda creciente de la industria y los desarrollos inmobiliarios. Durante la reunión, Sheinbaum insistió en que su prioridad es evitar apagones en temporada alta y fortalecer la infraestructura eléctrica desde sus bases.
El titular de la CFE, Manuel Bartlett, presentó un informe detallado sobre las zonas donde se concentran los cuellos de botella: principalmente regiones industriales del norte como Nuevo León, Coahuila y Chihuahua. De acuerdo con Bartlett, aunque se han modernizado varias subestaciones, la llegada acelerada de fábricas relacionadas con semiconductores y electromovilidad ha elevado la demanda mucho más rápido de lo previsto. Incluso reconoció que algunas obras de expansión no han avanzado al ritmo que se necesita y pidió apoyo directo de los gobiernos estatales para agilizar permisos y liberar terrenos para nuevas líneas.
Durante la mesa, el gobernador de Nuevo León, Samuel García, presionó para que la Federación acelere inversiones estratégicas en la zona metropolitana de Monterrey, argumentando que el estado es uno de los principales motores económicos del país y que un apagón ahí puede detener cadenas de suministro internacionales. También solicitó un mecanismo permanente de coordinación con la industria para prever picos de consumo y planear soluciones con anticipación, en lugar de reaccionar solo cuando ya estalla una crisis.
Por su parte, la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, expuso que varias comunidades han experimentado variaciones de voltaje que afectan a pequeños negocios y viviendas. Campos pidió que el plan no solo atienda a las zonas industriales, sino también a las regiones donde la red antigua ya muestra señales de fatiga. Sheinbaum respondió que la estrategia será integral y que se establecerán prioridades basadas en riesgo, población afectada y relevancia económica, pero sin abandonar el resto de las entidades.
En la reunión participaron expertos del sector energético que advirtieron sobre la urgencia de acelerar proyectos de energía limpia para reducir carga en la red tradicional. El investigador Ramsés Pech señaló que México no puede aplazar más la modernización de sus plantas, particularmente las que funcionan aún con combustóleo. Dijo que, además de ser costosas, generan un desgaste prematuro en la infraestructura y limitan la capacidad de respuesta frente a los aumentos de consumo.
Sheinbaum informó que su administración trabaja en acuerdos con empresas privadas para impulsar proyectos renovables en estados clave. Sin embargo, subrayó que cualquier inversión deberá realizarse bajo lineamientos federales claros y sin repetir errores de administraciones pasadas donde los contratos fueron firmados sin regulación suficiente. La presidenta insistió en que quiere pleno orden normativo antes de liberar nuevos permisos.
Otro punto discutido fue la seguridad energética en zonas donde la delincuencia organizada ha afectado torres, ductos o estaciones de control. El secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, explicó que se reforzarán patrullajes y vigilancia aérea en corredores estratégicos. Aunque reconoció que no es el problema más común, dijo que basta un solo acto de sabotaje para generar cortes prolongados.
Al final del encuentro, Sheinbaum aseguró que en diciembre se presentará públicamente el pacto energético y que cada estado conocerá su papel exacto dentro de la estrategia. Prometió que 2026 arrancará con un sistema mejor preparado y con planes de contingencia listos para evitar nuevos episodios críticos. “El país no puede detenerse por falta de energía”, declaró.









