Texas apuesta por el Bitcoin mientras lidia con su talón de Aquiles: la energía

El estado estableció una reserva estratégica de criptomonedas con una compra inicial por un valor de cinco millones de dólares, se estima que el crecimiento acelerado del sector vuelva a tensar la red eléctrica texana.

HISPANIC GLOBAL NEWS

Dallas, Texas.- Texas volvió a colocarse en el centro del debate energético y financiero tras concretar la primera compra para su nueva reserva estratégica de criptomonedas: cinco millones de dólares en Bitcoin adquiridos por la Oficina del Contraloría estatal. La operación, definida por la dependencia como una “inversión provisional” mientras se contrata a un banco de criptomonedas que administre la cartera, marca un movimiento inédito para un gobierno estatal en Estados Unidos.

La contralora estatal interina Kelly Hancock publicó un mensaje contundente tras concretar la compra de las criptomonedas: “La Legislatura de Texas aprobó un mandato ambicioso para crear la primera Reserva Estratégica de Bitcoin del país. Nuestro objetivo para la implementación es simple: construir una reserva segura que fortalezca el balance general del estado. Texas está liderando el camino una vez más, y nos enorgullece hacerlo”.

La compra representa la mitad de los 10 millones de dólares aprobados por la Legislatura este año para la referida reserva, una cifra modesta si se compara con el presupuesto estatal de 338 mil millones de dólares. Sin embargo su significado político y simbólico va mucho más allá: Texas se convirtió en el primer estado en financiar efectivamente una reserva de criptomonedas. Arizona y Nuevo Hampshire ya aprobaron leyes para crear fondos similares , aunque aún no han adquirido ningún activo digital. Wisconsin y Michigan, en cambio, incursionaron el año pasado en inversiones de fondos de pensiones vinculadas a criptomonedas.

El momento de la compra también fue específico: la Contraloría pagó el Bitcoin la mañana del 20 de noviembre, cuando un solo token costaba 91.336 dólares. Para el viernes por la tarde, el valor había bajado ligeramente a 89.406 dólares, un recordatorio inmediato de la volatilidad del mercado. El desplome llega después de que Bitcoin alcanzara un máximo histórico de 126 mil 080 dólares a principios de octubre.

La inversión ocurre en un estado que, desde 2021, se ha convertido en una especie de santuario para la industria de las criptomonedas. Tras la prohibición de la minería en China y con el gobernador Greg Abbott declarando que “Texas está abierto al negocio de las criptomonedas”, se vio llegar una oleada de centros de minado. Actualmente existen al menos 27 instalaciones “mineras de criptomonedas” de Bitcoin, según la información que maneja el Consejo Blockchain de Texas, lo que hace del estado el principal centro de minería o transformación de datos del mundo.

Pero esta expansión trae consigo un reto mayúsculo: la energía. Las minas consumen cantidades masivas de energía eléctrica para mantener en operación computadoras que trabajan de manera continua verificando transacciones y generando nuevos tokens.

Tan solo en 2023, estos centros utilizaron 2 mil 717 megavatios, suficientes para abastecer de electricidad a aproximadamente 680 mil hogares, de acuerdo con la oficina del contralor.

Ese nivel de consumo reaviva un dilema que Texas conoce bien. Su red eléctrica, aislada del resto del país y con históricos episodios de estrés, ya enfrenta picos de demanda cada verano e invierno. La presión adicional de las minas de criptomonedas mantiene abierto un debate acerca del impacto de esta industria en la frágil estabilidad de la red eléctrica estatal pues por un lado impulsa su desarrollo, mientras que a la vez incrementa la demanda, esto último puede ser crítico en momentos en que la red se encuentra sometida a mayor estrés.