Los modelos climáticos anticipan una transición a condiciones neutrales en primavera y un aumento en la probabilidad de El Niño hacia finales del verano y el otoño.
HISPANIC GLOBAL NEWS / A. López
Dallas, Texas.- Antes de que concluya el actual fenómeno climático de La Niña en Texas, los modelos climáticos ya muestran señales tempranas de que El Niño podría desarrollarse en los próximos meses, un cambio que provocaría importantes cambios para el clima en el estado.
La Niña es la fase fría del patrón climático conocido como ENSO (El Niño–Oscilación del Sur), un sistema natural que influye de manera significativa en las temperaturas, las lluvias y los patrones meteorológicos en distintas regiones del mundo, incluido el sur de Estados Unidos. En Texas, particularmente en la zona central del estado, La Niña suele estar asociada con inviernos más cálidos y secos, una tendencia que se ha mantenido durante la temporada actual.
Este invierno 2025–2026 presenta ese comportamiento típico. Al igual que durante el invierno pasado, correspondiente al periodo 2024–2025, Texas ha experimentado condiciones mayormente secas y temperaturas por encima del promedio, coherentes con la presencia de La Niña. De hecho, el estado ha atravesado dos inviernos consecutivos bajo la influencia de esta fase fría del ENSO.
El último invierno registrado que estuvo marcado por El Niño fue el de 2023–2024, el cual llegó después de tres temporadas consecutivas dominadas por La Niña. Ese periodo representó un cambio significativo en el patrón climático, ya que los inviernos de El Niño suelen caracterizarse por ser más húmedos y fríos en comparación con los de La Niña.
Para Texas, la relevancia de la presencia del fenómeno El Niño radica precisamente en esas diferencias. Mientras que La Niña tiende a favorecer condiciones secas, El Niño suele traer un aumento en las lluvias y descensos en las temperaturas invernales. Este contraste tiene impactos directos en sectores como la agricultura, la gestión del agua y la preparación ante eventos climáticos extremos, por esta razón es de especial cuidado.
Además de modificar el clima invernal en Texas, El Niño también influye en la actividad ciclónica del Atlántico. Durante los veranos y otoños en los que este fenómeno está presente, normalmente se registra una menor cantidad de huracanes en el Caribe y el Atlántico occidental. Esto se debe a una mayor cizalladura o cambios repentinos del viento y a una atmósfera más estable, factores que hacen menos frecuente la formación y el fortalecimiento de tormentas tropicales.
De acuerdo con la última perspectiva del ENSO emitida por el Centro de Predicción Climática, existe una alta probabilidad de que el actual episodio de La Niña transite hacia condiciones de ENSO neutral para finales de este invierno o inicios de la primavera. Este escenario representa una fase intermedia en la que no domina ni El Niño ni La Niña.
Los especialistas señalan que esta transición podría, eventualmente, derivar en el desarrollo de El Niño hacia finales del verano. En particular, los pronósticos muestran probabilidades favorables para la fase cálida del ENSO durante el periodo de tres meses comprendido entre junio, julio y agosto.
Las probabilidades aumentan conforme avanza el calendario. Para finales del verano y durante el otoño, los modelos proyectan una posibilidad ligeramente superior al 60 por ciento de que El Niño se establezca plenamente. De confirmarse dicho escenario, Texas podría enfrentar un cambio relevante en sus patrones climáticos hacia el cierre de 2026 y el inicio del siguiente invierno.
Sin embargo, los expertos advierten que los pronósticos a largo plazo presentan un obstáculo conocido como la “barrera de predictibilidad de primavera”. Este fenómeno se refiere a la dificultad de anticipar con precisión la fase del ENSO para el invierno siguiente cuando aún no ha transcurrido la primavera. Durante este periodo, la información recabada en el océano Pacífico puede ser ambigua y los modelos pierden capacidad de predicción.
Por ello, los científicos subrayan que la certidumbre de los pronósticos aumentará conforme se acerque el inicio del verano. A medida que se obtengan más datos y las tendencias puedan ser más claras, será factible afinar las proyecciones sobre si El Niño efectivamente se consolidará y qué tan intenso podría ser.
Mientras tanto, autoridades y especialistas recomiendan seguir de cerca las actualizaciones del Centro de Predicción Climática y otros organismos meteorológicos. Para Texas, el posible regreso de El Niño representaría un giro importante tras dos inviernos consecutivos dominados por el fenómeno de La Niña, y podría marcar el inicio de una etapa con mayor humedad y temperaturas más frías.









