Más de 500 millas de boyas en el Río Grande: el nuevo plan federal de seguridad fronteriza

El gobierno de Estados Unidos desplegará una extensa barrera acuática, distinta al sistema instalado por Texas en 2023.

HISPANIC GLOBAL NEWS / A. López

Laredo, Texas.- El gobierno federal planea instalar más de 500 millas de boyas a lo largo del Río Grande, la mayoría de ellas en territorio texano y con una parte significativa del despliegue prevista para este mismo año. Aunque el proyecto fue mencionado por primera vez a finales de 2025, las autoridades han aclarado que este nuevo sistema de barreras acuáticas no es el mismo que el colocado por el estado de Texas cerca de Eagle Pass en 2023.

El sistema estatal consiste en esferas conectadas entre sí mediante discos metálicos, formando una barrera de aproximadamente 600 metros de largo sobre el cauce del río. En contraste, el diseño federal utiliza boyas cilíndricas, más estrechas y con una conexión más continua, lo que permitirá una cobertura mucho más extensa a lo largo del Río Grande.

El zar fronterizo de Texas, Mike Banks, explicó que el diseño fue ajustado con base en la experiencia previa del estado y detalló las principales diferencias técnicas entre ambos sistemas.

“Hemos creado una forma de generar la misma disuasión, o disuasión temporal, sin el disco. El sistema sigue funcionando con un mecanismo de trinquete: cuando alguien intenta subir, las boyas se desplazan hacia atrás e impiden el ascenso. Además, al usar boyas cilíndricas en lugar de circulares, obtenemos mejor flotación y mayor control. Durante el último año mejoramos el sistema que se instaló en Texas. Funcionan exactamente igual”, explicó Banks.

La empresa responsable de fabricar estas boyas es Gibraltar Perimeter Security, con sede en Texas. El financiamiento proviene del paquete de gastos aprobado por el Congreso, del cual se asignaron 45 mil millones de dólares específicamente para barreras fronterizas.

Por su parte, la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Kristi Noem, explicó que este sistema forma parte del plan conocido como “Smart Wall”, una estrategia integral para reforzar la seguridad en la frontera sur.

“La CBP está trabajando estrechamente con el estado de Texas y con la Comisión Internacional de Límites y Aguas de Estados Unidos para garantizar que las barreras se instalen correctamente y tengan una larga duración. Estas boyas dificultarán considerablemente el cruce de inmigrantes indocumentados, narcotraficantes y traficantes de personas por el río y otras vías fluviales”, señaló Noem.

La visita de la secretaria Noem formó parte de una gira en la que participaron otros funcionarios federales y legisladores. Entre ellos estuvo la congresista Mónica De La Cruz, representante de Edinburg, quien planteó la necesidad de crear un programa de visas para trabajadores de la construcción que permita el ingreso legal de mano de obra extranjera.

Sobre esta propuesta fue consultado el senador John Cornyn, quien sostuvo que cualquier discusión sobre reformas migratorias debe esperar hasta que la frontera esté completamente asegurada.

“Lo primero que debemos hacer es asegurar la frontera. El pueblo estadounidense, y en especial mis electores en Texas, no permitirán una reforma migratoria hasta que eso ocurra. Primero aseguramos la frontera, luego expulsamos a quienes nunca debieron estar aquí y después podremos tener esa conversación”, afirmó Cornyn.

Las declaraciones del senador reflejan la postura de línea dura que mantienen varios líderes republicanos, especialmente en un contexto electoral donde la seguridad fronteriza se ha convertido en uno de los temas centrales en Texas y a nivel nacional.

Mientras tanto, el gobierno federal continúa con el despliegue de las nuevas boyas, que formarán parte de una estrategia más amplia de vigilancia en puntos considerados críticos del Río Grande y otras vías fluviales. Con más de 500 millas previstas, el proyecto se perfila como una de las expansiones más grandes de barreras acuáticas en la frontera sur de Estados Unidos.