Aranceles de EE. UU. entran en vigor y México preserva ventaja exportadora gracias al T-MEC

Este martes 24 de febrero de 2026 marcó un día clave en la relación comercial entre Estados Unidos y México, pues entraron en vigor nuevos aranceles globales del 10% al 15% sobre las importaciones a Estados Unidos tras un fallo de la Suprema Corte que anuló las medidas anteriores impuestas bajo la Ley de Emergencia Económica Internacional (IEEPA). A diferencia de los aranceles anulados, estos nuevos gravámenes están respaldados por la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, lo que les da una base legal para permanecer vigentes por hasta 150 días, a menos que el Congreso decida ratificarlos o rechazarlos.

La medida ha generado incertidumbre entre empresas importadoras y sectores productivos tanto dentro como fuera de Estados Unidos, pues afecta la predictibilidad de la cadena de suministro. Socios comerciales como Europa y China han expresado preocupación, y legisladores estadounidenses han señalado que podrían no respaldar estos gravámenes por sus efectos inflacionarios y sobre el costo de bienes de consumo.

Sin embargo, para México el impacto es menos severo que para otras economías. La mayoría de las exportaciones mexicanas —aproximadamente el 85%— siguen siendo admitidas en Estados Unidos sin arancel bajo las reglas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), lo cual preserva la competitividad de los productos mexicanos frente a bienes de otros países que no gozan de ese trato preferencial.

Un análisis reciente de BBVA Research destacó que esta estructura arancelaria diferenciada mantiene a México en ventaja respecto a otros socios comerciales que no forman parte del T-MEC, permitiendo que sectores exportadores sigan operando con acceso preferencial al mercado estadounidense.

La situación ha generado expectativas mixtas: por un lado, las reglas del T-MEC protegen una parte importante del comercio bilateral; por otro, la incertidumbre sobre posibles extensiones o cambios en la aplicación de los aranceles preocupa a industrias que dependen de insumos importados no cubiertos por el tratado.

Empresarios mexicanos han expresado que, si bien el acceso preferencial es una ventaja clara, la volatilidad en las políticas comerciales de Estados Unidos obliga a reforzar estrategias de diversificación de mercados, inversión en valor agregado y revisión de cadenas de suministro para reducir la vulnerabilidad a shocks externos.

De cara a la próxima revisión del T-MEC, que se espera continúe durante 2026, actores económicos de ambos países han señalado que mantener un marco estable y predecible es crucial para sostener la confianza y la inversión. La suspensión de aranceles ilegales por parte de la Suprema Corte fue vista como un paso positivo hacia esa estabilidad, aunque el nuevo gravamen temporal mantiene aún incertidumbres.

En resumen, la entrada en vigor de estos aranceles y la vigencia de las ventajas preferenciales bajo el T-MEC delinean un panorama comercial complejo: México conserva su ventaja competitiva frente a mercados extrarregionales, pero las empresas deberán adaptarse a un entorno donde las políticas comerciales pueden cambiar con mayor frecuencia y rapidez.