Nuevas reglas para obtener licencias profesionales se suman a restricciones ya visibles en el transporte de carga y dibujan un mismo patrón: mayor control sobre quién puede trabajar “legalmente” en el estado
HISPANIC GLOBAL NEWS
Laredo, Texas.- La exigencia de demostrar estatus migratorio legal para acceder a licencias profesionales en Texas no surge en el vacío. Es, más bien, la continuación de una tendencia que desde hace tiempo se viene consolidando en sectores clave como el transporte de carga, donde los operadores mexicanos enfrentan un endurecimiento progresivo en los requisitos para trabajar en territorio texano.
Esta semana la Comisión de Licencias y Regulaciones de Texas aprobó por unanimidad una norma que obligará a quienes busquen obtener permisos para ejercer oficios —desde electricistas hasta criadores de perros— a comprobar su presencia legal en Estados Unidos. La medida, que será implementada por el Departamento de Licencias y Regulaciones de Texas a partir del 1 de mayo, podría impactar a miles de trabajadores inmigrantes que no puedan demostrar su permanencia legal en el país.
El argumento oficial se apoya en la legislación federal vigente desde 1996, que limita el acceso a ciertos beneficios públicos —incluidas licencias profesionales— a personas sin estatus migratorio regular, salvo excepciones específicas. Bajo esta lógica, las autoridades estatales aseguran que buscan estandarizar procesos, combatir el fraude y reforzar la supervisión en sectores vulnerables a la explotación laboral.
Sin embargo, durante la discusión pública previa a la aprobación de esta norma, diversos participantes advirtieron sobre posibles efectos adversos. Entre ellos, el riesgo de empujar a más personas hacia la informalidad y debilitar de esa forma los mecanismos de control que el estado busca fortalecer, además de afectar a industrias y oficios que dependen en gran medida de mano de obra migrante.
Del tráiler al oficio: una misma lógica de control
El caso de los choferes de carga provenientes de México ilustra con claridad cómo este endurecimiento ya tiene tiempo tomando forma. Actualmente, los operadores mexicanos pueden circular en Texas bajo un esquema de reciprocidad derivado del T-MEC, siempre que cuenten con una Licencia Federal de Conductor vigente, emitida por el Gobierno federal de México.
Este reconocimiento evita que deban tramitar una licencia comercial texana (CDL), pero bajo condiciones muy específicas: la licencia debe corresponder al tipo de unidad operada y, en caso de aplicar, el conductor debe portar cualquier exención otorgada por la Administración Federal de Seguridad de Autotransportes (FMCSA).
No obstante, el margen de maniobra se ha reducido. Más que eliminar la reciprocidad, Texas ha optado por reforzar la vigilancia en el cumplimiento de normas operativas y de seguridad.
Desde 2025, el estado implementó una política de “cero tolerancia” respecto al dominio funcional del inglés para operadores comerciales. Esto implica inspecciones más estrictas para verificar que los conductores sean capaces de comunicarse con autoridades, interpretar la señalización vial y responder adecuadamente en carretera. Reportes estatales han señalado que una proporción significativa de los conductores sancionados por este motivo portaban licencias mexicanas. Este requisito se va endureciendo, aunque por ahora los oficiales encargados se han visto tolerantes por la falta de operarios que presenta el comercio.
Además, la certificación médica para operadores de vehículos comerciales migró a un sistema electrónico nacional y Texas dejará de aceptar documentos en papel a partir de abril de 2026, elevando el nivel de control administrativo.
Impacto económico y laboral
La llegada de estas políticas supondrá un impacto en la economía estatal. Se estima que Texas alberga a alrededor de 1.7 millones de personas sin autorización migratoria que participan en sectores como la construcción, la hostelería y otros oficios regulados. La imposición de nuevos requisitos para obtener licencias de trabajo en sus rubros u oficios correspondientes podría limitar su acceso al empleo formal.
En el caso del transporte, las restricciones también podrían tener efectos en la cadena logística transfronteriza. Aunque los operadores mexicanos aún pueden trabajar bajo el esquema del T-MEC, deben cumplir con requisitos migratorios adicionales, como contar con una visa vigente de trabajo o de tipo B1/B2, mientras continúan las negociaciones sobre este tema en el propio tratado.
El resultado de esto es un patrón que se va extendiendo a diferentes rubros. Texas no necesariamente está cerrando por completo la puerta a la participación de trabajadores extranjeros, pero sí está elevando el umbral de entrada y permanencia en sectores regulados y haciendo obligatorios requisitos que limitan actividades productivas y necesarias.









