NUEVO LAREDO, TAMAULIPAS.— Hay quienes regresan a la universidad para recordar sus años de estudiante. Otros vuelven para agradecer lo que recibieron. El empresario neolaredense Eduardo A. Garza Robles regresó a la institución que contribuyó a su formación profesional con un propósito: dejar algo que permanezca y beneficie a las generaciones que vienen detrás.

El 13 de octubre de 2026, el presidente del Consejo de Grupo Uni-Trade encabezó la entrega de tres obras a la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), en una ceremonia que reunió a autoridades de ambos lados de la frontera, representantes empresariales y estudiantes.
La primera aportación fue una plazoleta destinada a convertirse en punto de encuentro y convivencia universitaria. Posteriormente, se develó la escultura “Huella de COVECO”, creación del artista Álvaro Cuevas, que representa el esfuerzo, la perseverancia y la importancia de dejar una huella positiva.
La tercera obra fue la construcción y adecuación de las oficinas de la Fundación UAT, concebidas para fortalecer el respaldo a estudiantes y promover la participación empresarial en proyectos educativos.
Sin embargo, uno de los momentos más significativos de la ceremonia no estuvo relacionado con los edificios ni con las esculturas, sino con la historia de una estudiante.
Cynthia Nayeli Arriaga Vázquez, alumna de la Facultad de Comercio, Administración y Ciencias Sociales, compartió públicamente cómo el apoyo de Garza Robles le permitió realizar estudios de posgrado en España.
Su testimonio puso rostro a una realidad: detrás de cada oportunidad educativa puede existir una historia personal que cambia de rumbo cuando alguien decide brindar su apoyo.
De estudiante a impulsor de nuevas oportunidades
Para Garza Robles, regresar a la universidad también representó reencontrarse con sus raíces en Nuevo Laredo, ciudad donde nació y desarrolló su trayectoria empresarial.
La ceremonia contó con la presencia del gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya; la presidenta municipal de Nuevo Laredo, Carmen Lilia Canturosas Villarreal; el alcalde de Laredo, Texas, Víctor D. Treviño; y el rector de la UAT, Dámaso Anaya Alvarado.
También asistieron el director de la Facultad de Comercio, Administración y Ciencias Sociales, René Adrián Salinas Salinas; el cónsul general de México en Laredo, Juan Carlos Mendoza Sánchez; y el cónsul general de Estados Unidos en Nuevo Laredo, Charlie J. Franta III.
Entre los invitados estuvieron representantes de COPARMEX, CANACINTRA, CANACAR, INDEX Nuevo Laredo, autoridades aduaneras y militares, así como representantes de Starr Camargo Bridge Co.
Durante el encuentro, Garza Robles agradeció la presencia de las autoridades y de quienes acompañaron a la comunidad universitaria en la entrega de estas instalaciones.
La jornada dejó un mensaje que trasciende las aportaciones materiales: la formación universitaria no necesariamente termina cuando se recibe un título. También puede continuar cuando quienes encontraron oportunidades regresan para abrirles camino a otros.
Una plazoleta donde convivirán estudiantes, una escultura que permanecerá como símbolo de esfuerzo y unas oficinas destinadas a respaldar proyectos educativos forman ahora parte de ese legado.
Porque, al final, regresar al lugar donde comenzó una historia también puede ser la manera de ayudar a que comiencen muchas otras.









