HISPANIC GLOBAL NEWS / A. López
Dallas, Texas.- Los viajeros que salen o llegan a Texas comenzaron a prepararse para un escenario menos fluido en los aeropuertos. Desde el último viernes entraron en vigor las reducciones ordenadas por la Administración Federal de Aviación (FAA), que recortará hasta en un 10 por ciento las operaciones aéreas en todo el país de manera gradual.
La medida busca adaptarse a la falta de personal y a la presión operativa derivada del cierre parcial del gobierno, pero ya anticipa demoras e incluso cancelaciones en vuelos, especialmente los regionales y nacionales.
Aunque los aeropuertos internacionales de San Antonio y Austin Bergstrom son los únicos en Texas que de momento no se verán directamente afectados por la reducción de vuelos, sus autoridades se preparan para repercusiones en cadena.
Es decir, aun cuando sus operaciones internas se mantengan, los viajeros que hagan conexiones o provengan de aeropuertos en otras ciudades podrían encontrar cambios en itinerarios, esperas más largas o cancelaciones. En palabras de funcionarios del propio Aeropuerto Internacional de San Antonio, es “posible que los viajeros se vieran afectados por reducciones en el servicio en otros aeropuertos”.
La situación se vuelve más compleja en el resto del estado. El Aeropuerto Internacional de Dallas-Fort Worth, uno de los más transitados del país, sí se incluye entre los 40 aeropuertos con mayores recortes. Lo mismo ocurre en aeropuertos clave de otras regiones como Chicago, Nueva York, Washington D.C. y Atlanta, lo que aumenta la probabilidad de contagio logístico hacia rutas que conectan con Texas y viceversa.
El jueves, las autoridades del Aeropuerto Internacional de San Antonio insistieron en que, hasta ahora, el cierre del gobierno no ha provocado problemas operativos en sus instalaciones. En un comunicado, aseguraron que los controles de seguridad continúan funcionando con normalidad:
“Los controles de seguridad del aeropuerto SAT siguen funcionando de manera excelente. Los empleados de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos y los controladores aéreos continúan desempeñando su labor esencial, a pesar de no estar recibiendo sueldo actualmente.”
Añadieron además que el aeropuerto colabora con organizaciones locales como el Banco de Alimentos de San Antonio para apoyar a los trabajadores federales afectados.
La FAA planea que la reducción del servicio se implemente de forma escalonada. Inicialmente se aplicará un recorte del 4 por ciento en las operaciones —que ya inició—, que aumentará al 6 por ciento el 11 de noviembre, al 8 por ciento el 13 de noviembre y alcanzará el 10 por ciento el 14 de noviembre.
Si dimensionamos, este último ajuste equivaldría a la cancelación de unos 4 mil 400 vuelos al día, considerando que la agencia administra un promedio de 44 mil 360 vuelos diarios, según cifras del año fiscal 2024.
Aerolíneas como American Airlines y United Airlines ya anticiparon cancelaciones específicas. American estima que la reducción del 4 por ciento representará la cancelación de 220 vuelos diarios.
Según una carta enviada por su director ejecutivo, David Seymour, los vuelos más afectados serán los regionales, mientras que no se prevén alteraciones en rutas internacionales hacia destinos como México, Canadá y el Caribe. También aseguró que se buscará minimizar el impacto en los trayectos entre centros de operaciones.
United Airlines también señaló que los vuelos que suelen tener mayor vulnerabilidad a ajustes serán los tramos regionales y los domésticos principales que no conectan directamente entre centros operativos.
Por ahora, la recomendación de todas las aerolíneas coincide: los pasajeros deben asegurarse de actualizar su información de contacto y mantenerse atentos a notificaciones en las aplicaciones móviles de cada compañía aérea.
En caso de cancelación, los viajeros pueden solicitar un reembolso, ya sea porque la aerolínea lo cancele o porque el pasajero decida cambiar sus planes de viaje ante las modificaciones.
Con los ajustes apenas comenzando y el calendario avanzando hacia los periodos de mayor demanda vacacional del año, los pasajeros de Texas se encuentran frente a una temporada en la que viajar podría requerir más paciencia, margen de tiempo y cambios de última hora.
Para muchos de ellos, la recomendación clave será simple: llegar más temprano, revisar continuamente el estado de su vuelo y prepararse para que el trayecto comience incluso antes de pisar el aeropuerto.









