La escalada de precios ha hecho que la gasolina alcance los 5.35 dólares el galón en California y en Texas 3.28 en promedio.
HISPANIC GLOBAL NEWS / A. López
Houston, Texas.- La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha comenzado a sentirse en el bolsillo de los consumidores, especialmente en California, donde el precio de la gasolina ya venía registrando aumentos en los últimos meses. Ante este escenario, el presidente busca impulsar plataformas en California y anuncia una nueva refinería en Texas para reforzar la independencia energética de Estados Unidos.
El repunte en los precios del petróleo derivado de las tensiones en Medio Oriente ha encendido alarmas políticas en Estados Unidos, particularmente en un estado donde el costo del combustible es uno de los temas más sensibles para los votantes, lo que podría afectar la base electoral del presidente.
En ese contexto, el presidente Donald Trump ha intensificado sus esfuerzos para aumentar la producción energética nacional y contener el impacto económico del conflicto antes de las elecciones de mitad de período en noviembre.
Uno de los movimientos más recientes de la Casa Blanca apunta directamente a California. De acuerdo con un reporte de Bloomberg News, el mandatario planea invocar una ley de emergencia para permitir que la empresa petrolera Sable Offshore reinicie la producción en un grupo de plataformas marinas frente a la costa del estado.
El informe, que cita a una persona familiarizada con el asunto, señala que Trump se prepara para utilizar la Ley de Producción de Defensa con el objetivo de anular ciertas regulaciones estatales y facilitar los permisos necesarios para la compañía.
La noticia tuvo un impacto inmediato en los mercados: las acciones de Sable Offshore subieron 16.3 por ciento hasta alcanzar los 16.75 dólares durante las operaciones de la tarde.
Nueva refinería para aumentar producción de petróleo
Paralelamente, el presidente anunció el 10 de marzo de 2026 un ambicioso proyecto energético en Texas: la construcción de la primera refinería nueva en Estados Unidos en casi 50 años. Cabe mencionar que Texas alberga el mayor número de refinerías del país.
El proyecto, denominado America First Refining, se ubicaría, de aprobarse, en el puerto de Brownsville, en el sur de Texas, y contempla una inversión estimada de 300 mil millones de dólares.
Trump calificó la iniciativa como “el mayor acuerdo en la historia de Estados Unidos” y aseguró que forma parte de su agenda económica America First, enfocada en impulsar la producción nacional y atraer grandes inversiones mediante la reducción de impuestos y la simplificación de los permisos regulatorios.
La refinería se construirá en un terreno de más de 240 acres dentro del puerto de Brownsville, un puerto de aguas profundas que también funciona como zona de libre comercio.
Su ubicación estratégica permitirá conexiones ferroviarias directas, acceso especializado por carretera y una cercanía clave con la frontera entre Estados Unidos y México, lo que facilitaría el transporte y las exportaciones de combustibles.
Producción para el mercado interno y exportación
El proyecto, impulsado previamente por Element Fuels Holdings, está diseñado para procesar exclusivamente petróleo de esquisto producido en Estados Unidos, principalmente proveniente de la Cuenca Pérmica.
De acuerdo con los planes anunciados, la planta redirigirá hasta 60 millones de barriles anuales que actualmente se exportan para refinarlos dentro del país.
La refinería tendrá una capacidad estimada de más de 160 mil barriles diarios de productos terminados, entre ellos gasolina de alto octanaje, diésel con contenido ultrabajo de azufre y combustible para aviones.
Además de abastecer el mercado estadounidense, la instalación también permitirá exportaciones hacia otros mercados internacionales.
La construcción del complejo energético ya está en marcha. Se prevé que la primera piedra sea colocada durante el segundo trimestre de 2026 y que la primera fase de operaciones entre en funcionamiento en 2027.
El proyecto también contempla una planta de generación eléctrica de ciclo combinado ubicada dentro del mismo complejo, alimentada con hidrógeno y gas natural.
Esta instalación incorporará tecnologías de captura y almacenamiento de carbono para reducir las emisiones de dióxido de carbono a niveles casi nulos, lo que ha llevado a sus promotores a describirla como “la refinería más limpia del mundo”.
El impulso a nuevas infraestructuras energéticas y la reactivación de plataformas petroleras reflejan la estrategia del gobierno estadounidense para reforzar su independencia energética en medio de un escenario internacional cada vez más volátil.









