Este viernes 27 de febrero de 2026, Port Laredo — el puerto terrestre más activo de Estados Unidos para el comercio con México — sigue siendo un motor clave de la economía binacional, aunque su posición en el ranking global de puertos cambió recientemente. Un reporte publicado esta semana ubicó a Laredo en el tercer lugar general entre todos los puertos de EE. UU., detrás de Los Ángeles y Nueva York en volumen total de actividades que incluyen marítimas, aéreas y terrestres, pero manteniéndose como el número uno en cruces de entrada terrestre, lo que resalta su importancia en el intercambio de mercancías manufacturadas, automotrices y bienes de consumo.
A pesar de esta posición, los agentes aduanales y operadores logísticos en Laredo subrayan que el crecimiento no ha sido homogéneo, pues mientras aumentaron los volúmenes comerciales —de aproximadamente 339 000 millones de dólares en 2024 a 354 000 millones en 2025— factores como los aranceles impuestos por Washington y presiones de costos globales han afectado la competitividad de algunos sectores, especialmente aquellos con alta sensibilidad a tarifas y tiempos de despacho.
El alcalde de Laredo, Dr. Victor Treviño, ha señalado que, a pesar de las presiones externas, la ciudad logró un crecimiento del 5 % en comercio en 2025 y que la expansión planificada de puentes como Colombia-Solidarity y World Trade Bridge será clave para sostener y ampliar el flujo comercial en los próximos años.
Los líderes del sector privado han recordado que la infraestructura también juega un papel fundamental en la competitividad logística: aumentar la capacidad de cruces, mejorar caminos de acceso y modernizar sistemas de inspección son prioridades para seguir siendo competitivos frente a corredores alternativos en el país.
El crecimiento de Laredo no solo impulsa la economía regional, sino que tiene impactos directos en actividades asociadas como almacenamiento, transporte terrestre, servicios logísticos y empleo especializado en la región fronteriza del Valle de Texas, lo que refuerza el papel del puerto como un eslabón esencial en la cadena de suministro norteamericana.
Aun así, la comunidad empresarial advierte que la competitividad futura dependerá en buena medida de cómo se resuelvan temas como la coordinación aduanera binacional, la digitalización documental y la agilización de procesos que reduzcan tiempos de espera, especialmente en periodos de alta demanda.
Analistas económicos también han señalado que, aunque la presión arancelaria de Washington ha generado incertidumbre, el dinamismo del comercio regional y la diversificación de mercados podrían atenuar posibles efectos negativos si se combinan con políticas de apoyo a exportadores e importadores.
Finalmente, la posición de Laredo como puerto terrestre líder reafirma la importancia del comercio México-EE. UU. y subraya la necesidad de inversión continua en infraestructura y cooperación internacional para asegurar que la frontera siga siendo un motor productivo dentro de la economía continental.









