La mañana de este viernes, el Centro de Comercio Exterior de México (CENCOMEX) reunió a más de cien empresarios en Monterrey para revisar los retos logísticos que afectan el flujo comercial con Estados Unidos. El presidente del organismo, Héctor Villarreal, abrió la sesión con un mensaje directo: la infraestructura actual ya no es suficiente para sostener el crecimiento que el país ha tenido en manufactura y exportaciones durante los últimos tres años. Explicó que los retrasos en cruces, la falta de carriles especializados y la saturación de rutas estratégicas están generando costos adicionales que se vuelven cada vez más difíciles de absorber para las empresas.
Durante la reunión, representantes de grandes compañías como Deacero, Ternium y Nemak detallaron los retrasos que enfrentan diariamente en sus cadenas de suministro. Indicaron que mientras Nuevo León ha logrado atraer inversiones importantes gracias al nearshoring, esta ola de crecimiento no podrá sostenerse si la frontera no se moderniza al ritmo necesario. Villarreal subrayó que este año los tiempos de cruce aumentaron entre un 15% y un 40% dependiendo del puerto, lo que para algunas industrias significa perder contratos o asumir sobrecostos considerables.
Uno de los puntos más insistentes fue la necesidad de ampliar la capacidad ferroviaria, especialmente en los cruces de Laredo y Eagle Pass, donde el flujo se ha vuelto tan intenso que incluso tramos cortos generan embotellamientos prolongados. La vicepresidenta de logística de Frisa, María Guadalupe Ríos, expuso que sus exportaciones enfrentan retrasos que en ocasiones superan las 36 horas, algo que dijo era “insostenible para industrias que operan en ciclos tan ajustados como la automotriz y la aeroespacial”.
Además de la infraestructura, los empresarios coincidieron en que se requiere una coordinación más estrecha entre autoridades mexicanas y estadounidenses. Señalaron que en los últimos meses han aumentado revisiones unilaterales que detienen cargamentos completos sin un previo aviso. Esto, dijeron, no solo complica los tiempos de entrega, sino que también genera incertidumbre al no existir protocolos claros y uniformes que regulen los tiempos de espera y los criterios de revisión.
En este encuentro también participó el subsecretario de Comercio Exterior, Alejandro Encinas Nájera, quien aseguró que la Secretaría de Economía trabaja en un acuerdo con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) para evitar revisiones duplicadas y establecer prioridades en ciertos cargamentos de alto valor. Encinas reconoció que el reto es grande, pero afirmó que la coordinación binacional ya ha mostrado avances en los últimos meses.
Los expertos del CENCOMEX señalaron que sería un error esperar que el problema se resuelva solo con inversión pública. Argumentaron que las empresas que tienen un alto volumen de exportaciones deben participar en esquemas de coinversión que permitan ampliar patios aduanales, modernizar sistemas tecnológicos y capacitar personal. Villarreal dijo que este modelo ya es común en países de Asia y Europa, y que México tiene condiciones para replicarlo exitosamente si existe voluntad de ambas partes.
Como parte de las conclusiones, los empresarios acordaron la creación de un grupo permanente de trabajo que tendrá reuniones mensuales con autoridades federales. El objetivo será dar seguimiento puntual a proyectos de infraestructura, así como presionar para que los compromisos binacionales no se queden en trámites interminables. “Ya no es suficiente hablar de nearshoring, necesitamos infraestructura para sostenerlo”, enfatizó Villarreal antes de concluir el evento.
Con un mensaje final, los industriales hicieron un llamado a que los gobiernos estatales del norte también se unan al plan de acción. Aseguraron que muchos de los desafíos logísticos no dependen únicamente de la federación, sino de mejorar conectividad carretera, seguridad en rutas y funcionamiento de aduanas interiores. La reunión cerró con optimismo, pero también con la urgencia de que 2026 no los tome improvisando ante una demanda creciente que México aún no termina de acomodar.









