El ambicioso proyecto Green Corridors ha recibido aprobación oficial en EE.UU. para construir un ferrocorredor elevado autónomo entre Laredo y Monterrey. Con una inversión estimada de $10 mil millones, este sistema operará mediante shuttles autónomos que transportarán carga sin intervención manual.
La propuesta contempla terminales modernas donde los transportistas depositarán sus remolques; estos serán transportados automáticamente en tramos elevados, liberando espacio en los puentes internacionales terrestres y reduciendo la congestión logística.
Esta infraestructura promete tiempos de entrega más rápidos y controlados, operando con mayor seguridad y eficiencia que los modelos tradicionales. Asimismo, permitirá sortear barreras geográficas y reducir los cuellos de botella en tránsitos fronterizos.
Con una construcción esperada para comenzar en los próximos cinco años, se espera una fase piloto operativa entre 2031 y 2033, lo que marca un antes y un después en la intermodalidad transfronteriza.
La revolución industrial que representa este proyecto es vista con optimismo por sectores logísticos y de exportación, pues añade capacidad, velocidad y tecnología a cadenas productivas ya intensas en tránsito.
Su ejecución creará cientos de empleos especializados en ingeniería, construcción y logística avanzada, además de fortalecer el perfil de la región como hub exportador continental.
Green Corridors puede ser un modelo inspirador de integración binacional público-privada, alineada con tendencias globales como automatización, sustentabilidad y nearshoring estratégico.









