Industria automotriz presiona ajustes al T-MEC ante cambios tecnológicos y costos crecientes

Representantes de la industria automotriz de México, Estados Unidos y Canadá solicitaron una revisión técnica del T-MEC para actualizar reglas que, según afirman, ya no reflejan la realidad tecnológica del sector. Durante un foro trilateral en Detroit, líderes de empresas como Ford, General Motors, Stellantis y Kia coincidieron en que las cadenas de suministro ya no funcionan como en 2020, especialmente con el crecimiento explosivo de vehículos eléctricos y baterías de nueva generación.

Los ejecutivos explicaron que cumplir con los porcentajes de contenido regional se ha vuelto más complejo, ya que los componentes digitales y electrónicos provienen de países fuera de Norteamérica. Por ello, plantean ajustar los criterios para que la industria no enfrente penalizaciones que, en muchos casos, no dependen de decisiones empresariales sino de disponibilidad global. Señalan que los gobiernos deben adaptarse a la nueva estructura del mercado.

La secretaria de Economía de México, Raquel Buenrostro, afirmó que el país está dispuesto a participar en mesas técnicas para actualizar el acuerdo, pero advirtió que cualquier ajuste debe mantener el equilibrio entre competitividad y protección laboral. Subrayó que México ha realizado inversiones importantes para fortalecer la manufactura de baterías, por lo que espera que la región aproveche este impulso.

El Departamento de Comercio de Estados Unidos también mostró apertura, aunque subrayó que cualquier actualización del T-MEC debe respaldar la transición hacia energías limpias y garantizar que la región pueda competir con Asia. Funcionarios estadounidenses señalaron que las tensiones geopolíticas aceleran la necesidad de fortalecer cadenas internas para reducir riesgos.

Representantes de Canadá se mostraron preocupados por las variaciones en precios de minerales críticos como litio, níquel y cobalto, los cuales afectan los costos de producción de vehículos eléctricos. Pidieron que el T-MEC contemple un mecanismo de ajuste que permita responder a fluctuaciones sin comprometer la competitividad del mercado norteamericano.

Organizaciones laborales, presentes en el foro, solicitaron que cualquier modificación mantenga estándares de trabajo justo y condiciones seguras en plantas mexicanas. Aunque reconocen el crecimiento del sector, insisten en que la tecnología no debe ser excusa para relajar reglas diseñadas para proteger a los trabajadores.

Académicos de diversas universidades concordaron en que una actualización técnica del T-MEC es inevitable, pero pidieron que el proceso sea transparente y no afecte inversiones que ya están en marcha. Consideran que el reto será equilibrar innovación, seguridad económica y compromisos medioambientales.

Con este debate abierto, el futuro del T-MEC entra en una nueva etapa de análisis técnico que podría redefinir los próximos años de la industria automotriz en Norteamérica.