El gobierno mexicano estableció hoy nuevos precios mínimos de exportación para tomates, luego de que el acuerdo bilateral que regulaba este comercio con EE.UU. expirara y fuera sustituido por un arancel del 17 % impulsado por Washington. Esta medida busca proteger a los productores nacionales y asegurar estabilidad en el mercado interno.
Según el decreto publicado el 8 de agosto, los precios base son de $1.70/kg para variedades como cherry, grape, cocktail o heirloom; $0.88/kg para Roma; $0.95/kg para redondos; y $1.65/kg para redondos con tallo. La política no limita volúmenes, sino que fija márgenes mínimos al exportar, revisables anualmente o antes si la situación lo requiere.
Esta estrategia fue validada por asociaciones de productores de tomates del país, que destacan su importancia para preservar el empleo rural y la soberanía alimentaria, en un contexto donde los volúmenes exportados alcanzaron los $3.3 mil millones de dólares en 2024.
Con EE.UU. ya imponiendo aranceles y con fricciones comerciales en ascenso, el precio mínimo ofrece un respaldo económico para los agricultores en estados como Sinaloa, Baja California y Jalisco, que concentran la producción.
Asimismo, esta acción busca evitar que las empresas ajusten precios de salida a niveles perjudiciales para los productores, manteniendo una base justa en el comercio exterior de frutas y hortalizas.
De forma complementaria, queda abierta la opción de diversificar mercados hacia Europa y Asia, disminuyendo la dependencia del mercado estadounidense, que cada vez impone más condiciones arancelarias.
Este desarrollo agrario no sólo tiene repercusiones económicas sino políticas: muestra la capacidad del gobierno para responder proactivamente ante shocks comerciales, fortaleciendo su posición en las mesas del T-MEC y en negociaciones con Washington.
Queda por verse cómo se implementará esta política en aduanas y si se complementará con subsidios logísticos o apoyo a exportadores mediante mecanismos como los de CENCOMEX.









