El alza del crudo tras los ataques en Irán presiona los precios en los surtidores; mientras California lidera los mercados más caros, Texas se mantiene entre los más baratos del país, aunque con tendencia al alza; mientras tanto, Trump interviene en el control de riesgos
HISPANIC GLOBAL NEWS
Laredo, Texas.- La escalada del conflicto en Medio Oriente comienza a sentirse en los bolsillos de los automovilistas en Estados Unidos. El promedio nacional del galón de gasolina regular subió más de 5 centavos la semana pasada, al pasar de 2.929 a 2.983 dólares, en un contexto de volatilidad internacional que amenaza con prolongarse.
Aunque el aumento aún es moderado en relación con crisis anteriores, el mercado energético envía señales de presión creciente. Para estados como California y Texas —con realidades energéticas opuestas— el fenómeno tiene implicaciones distintas, pero igualmente relevantes.
California, entre los más caros
California encabeza la lista de los mercados donde la gasolina es más cara en el país, con un promedio de 4.63 dólares por galón. Le siguen Hawái (4.40), Washington (4.35), Oregón (3.92), Nevada (3.71), Alaska (3.59), Arizona (3.26), Pensilvania (3.12), Washington, DC (3.09) e Illinois (3.03).
Para los consumidores californianos, cualquier incremento en el precio internacional del crudo amplifica un escenario ya afectado por impuestos estatales más altos y regulaciones específicas en el comercio de combustible. Si el petróleo continúa escalando, el estado podría acercarse nuevamente a niveles que presionen el consumo y la inflación regional.
Texas, aún competitivo pero vulnerable
En contraste, Texas figura entre los diez mercados donde los combustibles tienen los precios más económicos del país, con un promedio de 2.60 dólares por galón. Solo Oklahoma (2.43), Mississippi (2.52) y Kansas (2.54) registran precios de venta más bajos. Completan la lista Luisiana (2.55), Tennessee (2.56), Arkansas (2.58), Wisconsin (2.59), Dakota del Norte (2.61) e Iowa (2.63).
Sin embargo, que Texas sea productor clave de crudo no lo blinda de las dinámicas globales. El precio de la gasolina suele fijarse en función de los mercados internacionales, y el alza del precio del petróleo se traslada gradualmente a mayoristas y estaciones de servicio. Analistas anticipan que los costos podrían seguir aumentando de manera constante a medida que los mayoristas ajusten precios ante las interrupciones de abastecimiento de hidrocarburos en Medio Oriente.
El factor petróleo: señales de alerta
El Brent, referencia internacional, subió el martes a casi 84 dólares por barril, su nivel más alto desde julio de 2014, antes de retroceder hacia los 82 dólares el miércoles. El crudo estadounidense West Texas Intermediate avanzó más de 6 por ciento hasta llegar a 76 dólares por barril y luego cayó a 74 dólares.
Varios analistas petroleros advierten que el barril podría alcanzar 100 dólares o más si la guerra se prolonga. El antecedente más reciente ocurrió tras la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022, cuando el petróleo tocó esa marca y los precios en los surtidores estadounidenses alcanzaron un récord histórico de 5.016 dólares por galón en junio de ese año.
Oferta, demanda y señales mixtas
Paradójicamente, los datos más recientes de la Administración de Información Energética (EIA) muestran una ligera disminución en la demanda de gasolina, que pasó de 8.74 a 8.73 millones de barriles diarios la semana pasada. El suministro total también cayó de 255.8 a 254.8 millones de barriles, mientras que la producción promedió 9.2 millones de barriles diarios, una reducción respecto a la semana previa.
Estas cifras sugieren que el mercado interno no enfrenta, por ahora, un shock de consumo. El problema proviene del exterior.
Irán produce menos de 5 por ciento del petróleo mundial, pero tiene influencia estratégica sobre el Estrecho de Ormuz, por donde fluye más del 20 por ciento de la demanda diaria global de hidrocarburos. Ya se han reportado ataques contra embarcaciones y parálisis parcial del tráfico marítimo. Aunque Irán no puede cerrar completamente el paso, la violencia ha llevado a algunos operadores navieros y aseguradoras a suspender operaciones.
Riesgo de escalada
Si las interrupciones en el Estrecho de Ormuz se prolongan o Irán intensifica ataques contra infraestructura petrolera en estados vecinos del Golfo, el mercado podría reaccionar con nuevas alzas abruptas.
El presidente estadounidense Donald Trump ordenó recientemente que, “con efecto inmediato”, la U.S. Development Finance Corporation (DFC) ofrezca a “precio razonable” seguros y garantías contra riesgos políticos para respaldar la seguridad financiera del comercio marítimo, especialmente el energético, que transite por el Golfo, y que esté disponible para todas las navieras, según publicó en su cuenta de Truth Social. Añadió que, si fuera necesario, la Marina de EU comenzará a escoltar buques tanque a través del Estrecho de Ormuz lo antes posible y aseguró que Estados Unidos garantizará el flujo libre de hidrocarburos al mundo, cerrando con un mensaje de fortaleza económica y militar y anticipando “más acciones por venir”.
Para California, eso significaría presión inmediata en las bombas de gasolina y un posible impacto inflacionario en transporte y, por tanto, en alimentos. Para Texas, implicaría un encarecimiento progresivo que erosionaría una de las ventajas competitivas del estado: la gasolina relativamente barata que incluso promueve el turismo carretero.
Por ahora, el promedio nacional se mantiene por debajo de los 3 dólares por galón. Pero la experiencia de 2022 indica que, en contextos de guerra y disrupción energética, el salto de los mercados internacionales a los surtidores estadounidenses puede ser más rápido de lo previsto.









