Texas Instruments comunicó planes para invertir más de $60 mil millones en siete nuevas plantas de semiconductores dentro del estado y Utah, en un movimiento que generará más de 60,000 empleos en EE. UU.
La inversión está en línea con la política federal de incentivar la producción nacional de chips, reduciendo dependencia extranjera, en especial de Asia. Texas TI se posiciona como eje de esta transición .
La estrategia destaca por su énfasis en producir “chips fundacionales” de tecnologías maduras, vitales para infraestructura, automotriz y electrónica industrial. Esta área es crítica para mantener la cadena de suministro local.
Para Texas, el impacto financiero será notable: desde captación de fondos estatales hasta crecimiento del sector manufacturero y calificación crediticia. Las autoridades han dado carta abierta a estimular esta llegada masiva de inversión.
De cara al futuro, Texas refuerza su posición como núcleo tecnológico y químico, consolidando el PIB local y generando dinamismo en empleos de alta productividad.









