Exenciones permiten construcción en el Valle del Río Grande, pese a biodiversidad única y tratados internacionales
HISPANIC GLOBAL NEWS
Laredo, Texas.- El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) anunció que la secretaria Kristi Noem autorizó la suspensión de múltiples leyes ambientales con el fin de “garantizar la construcción rápida” del muro fronterizo en el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Valle Inferior del Río Grande, en Texas.
El refugio, creado en 1979 para proteger la biodiversidad del sur de Texas y establecer un corredor natural a lo largo del Río Grande, se encuentra vulnerable al impacto que puede causar la intervención que elimina de facto la protección de normas, incluyendo la Ley de Especies en Peligro de Extinción, la Ley Nacional de Protección Ambiental, la Ley de Agua Limpia y la Ley de Conservación de Aves Migratorias.
“Desde que el presidente asumió el cargo, el DHS ha logrado la frontera más segura de la historia”, sostiene la orden publicada en el Registro Federal.
Datos cuestionados y presión migratoria
No obstante, la autorización no ofrece información específica sobre detenciones dentro de las áreas de refugios nacionales de vida silvestre. Solo menciona que entre los años fiscales 2021 y 2025, más de 1.5 millones de inmigrantes indocumentados fueron detenidos en el sector del Valle del Río Grande de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.
Pero los reportes más recientes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) muestran que las detenciones de migrantes cayeron drásticamente desde que Trump asumió la presidencia. En junio y julio de este año se registraron menos de mil encuentros mensuales en el sector del Valle del Río Grande, que abarca más de 34 mil millas cuadradas.
La discrepancia entre el discurso de urgencia en la construcción del muro —cuyo objetivo es impedir el ingreso de inmigrantes no autorizados— y las cifras oficiales acerca de la ocurrencia de encuentros en la zona del Valle del Río Grande abre la discusión sobre si existe una justificación real de seguridad nacional para construir dicho muro en terrenos federales destinados a la conservación de la biodiversidad en esta parte del sur de Texas.
Un ecosistema en riesgo
El refugio del condado de Starr es hogar de especies únicas y vulnerables. Allí se reintroducen ocelotes en peligro de extinción, además de aves como los arrendajos verdes y la chachalaca, conocida por su canto distintivo. Ambientalistas alertan que el muro podría fragmentar el hábitat y desarticular décadas de esfuerzos de restauración.
“El gobierno posee estas tierras para la conservación”, subrayó Laiken Jordahl, del Centro para la Diversidad Biológica. “Pero esta administración está dispuesta a elegir esos lugares para ser la primera en destruirlos. Es increíblemente cruel”.
Las exenciones no se limitan a las normas ambientales. También dejan sin efecto la Ley de Preservación Arqueológica e Histórica, la Ley del Sistema Nacional de Senderos y la Ley de Protección y Repatriación de Tumbas de Nativos Americanos, lo que genera preocupación sobre impactos culturales y patrimoniales.
Obstáculos legales e internacionales
Uno de los aspectos más sensibles es que la zona prevista para la construcción se encuentra dentro de la llanura aluvial del Río Bravo. Un tratado firmado en 1970 entre Estados Unidos y México obliga a ambos países a evitar que cualquier infraestructura interfiera con el cauce o el flujo de aguas de inundación. En el pasado, autoridades mexicanas han expresado su oposición a la instalación de tramos del muro que contravienen dicho acuerdo.
Pese a ello, la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA, por sus siglas en inglés) respaldó la medida.
“La CILA apoya plenamente las acciones del presidente Trump y del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para asegurar la frontera para todos los estadounidenses”, declaró su portavoz Frank Fisher. Añadió que la comisión y el DHS mantienen “una excelente relación de cooperación que le permite a la CILA cumplir con todas sus responsabilidades”.









