La estabilidad del T-MEC vuelve a ponerse a prueba este miércoles 23 de julio, ante una escalada de medidas proteccionistas provenientes de Estados Unidos. El país norteño lanzó advertencias sobre posibles tarifas adicionales —hasta del 35 %— para productos como acero, aluminio y acero galvanizado, alegando prácticas “dumping” por parte de México y Canadá y argumentando desequilibrios en la balanza comercial.
Ante este escenario, las delegaciones de México y Canadá han intensificado su coordinación diplomática y técnica: hoy sostuvieron reuniones en las que se definieron líneas estratégicas conjuntas para responder dentro del marco del tratado. Se prepara un paquete de defensa basado en datos técnicos y jurídicos, y ambos países ya anunciaron su intención de recurrir a mecanismos de solución de controversias del T-MEC, así como a posibles contramedidas si Estados Unidos incumple los procedimientos establecidos.
Esta embestida comercial se enmarca en una “táctica de desgaste” según expertos: Estados Unidos busca debilitar a México para obtener ventaja en la revisión del tratado programada para julio de 2026, con atención especial en las reglas de origen, normas laborales y contenido tecnológico. La preocupación gira en torno a que las presiones actuales sean una estrategia política previa a la renegociación.
La respuesta conjunta de México y Canadá cobra fuerza en un contexto donde el comercio regional representa miles de millones de dólares para cada economía. Hoy se ha enviado un mensaje claro: el T-MEC no será un polígono de imposiciones unilaterales, sino una alianza basada en reciprocidad, transparencia y respaldo técnico mutuo, con la mira puesta en la integridad del tratado y la estabilidad de las cadenas de suministro.









