Tensiones comerciales marcan el arranque del T-MEC en 2026

El acuerdo comercial T-MEC inició 2026 con un clima de crecimiento económico, pero también con fricciones cada vez más visibles entre Estados Unidos, México y Canadá en sectores estratégicos como energía, agricultura y manufactura automotriz.

Funcionarios del Representante Comercial de Estados Unidos, encabezados por Katherine Tai, han expresado preocupación por políticas energéticas mexicanas que favorecen a empresas estatales como PEMEX y CFE, argumentando posibles violaciones a compromisos de libre competencia.

Del lado mexicano, autoridades defienden su soberanía energética, asegurando que las reformas buscan estabilidad nacional sin romper acuerdos internacionales.

En el sector automotriz, nuevas reglas de origen siguen generando ajustes en cadenas productivas, obligando a empresas como Ford, Stellantis y General Motors a reorganizar proveedores para cumplir porcentajes regionales.

Canadá, por su parte, ha planteado disputas en productos lácteos y agrícolas, presionando para mayor acceso a mercados mexicanos y estadounidenses.

A pesar de las tensiones, el comercio trilateral continúa creciendo, alcanzando volúmenes históricos durante 2025.

Expertos en comercio internacional señalan que estas fricciones son parte natural de un acuerdo tan amplio y dinámico.

El verdadero reto de 2026 será resolver disputas sin frenar el crecimiento económico regional.

El T-MEC avanza entre cooperación y presión diplomática constante.