El auge impulsado por la IA y la energía coloca al estado en ruta para superar a Virginia hacia 2030
HISPANIC GLOBAL NEWS / Javier Amieva
Laredo, Texas.– La industria de centros de datos de Norteamérica atraviesa un momento decisivo y Texas emerge como uno de sus principales beneficiarios. La tasa de vacancia —en propiedades ya listas o en construcción— se mantiene en un mínimo histórico del 1 por ciento por segundo año consecutivo, reflejo de una expansión extraordinaria que está redefiniendo el mapa industrial del continente. En este contexto, el nuevo informe de JLL proyecta que Texas podría superar a Virginia como el mayor mercado global de centros de datos para 2030.
El reporte muestra que el 64 por ciento de la cartera de construcción de 35 gigavatios ya se ubica fuera de los mercados maduros tradicionales, una señal clara de que el crecimiento se está desplazando hacia territorios con mayor disponibilidad de energía, tierra y condiciones operativas favorables. Texas concentra por sí solo 6.5 gigavatios en construcción, un volumen que lo posiciona como líder del auge en mercados fronterizos.
Para Texas, esto implica mucho más que una expansión inmobiliaria. La llegada masiva de infraestructura digital consolida su papel como líder energético y tecnológico clave de Norteamérica. El estado no solo atrae inversión, sino que se convierte en una pieza central de la infraestructura que sustenta la inteligencia artificial, la computación en la nube y los servicios digitales globales.
“El sector de los centros de datos ha entrado oficialmente en una fase de hiperimpulso”, afirmó Andy Cvengros, Director Ejecutivo y Codirector de Mercados de Centros de Datos de EU en JLL. “La tasa de vacancia históricamente baja, mantenida durante dos años consecutivos, es una prueba contundente de que no se está produciendo una burbuja, especialmente cuando casi toda nuestra enorme cartera de proyectos de construcción ya cuenta con el compromiso previo de inquilinos con grado de inversión”.
La demanda es tan intensa que gran parte del espacio disponible ya está comprometido para entregas en 2027 o 2028, lo que indica que el crecimiento proyectado para Texas no es especulativo, sino respaldado por contratos y compromisos de largo plazo.
El informe señala que el desplazamiento geográfico del sector responde a factores estructurales que favorecen particularmente a Texas. Entre ellos destacan la abundancia de recursos energéticos, la disponibilidad de grandes extensiones de terreno y entornos empresariales favorables. Aunque el estado ya alberga uno de los mercados consolidados más importantes en Dallas-Fort Worth, el crecimiento actual se expande más allá de los polos tradicionales.
El dinamismo del mercado también se refleja en el incremento sostenido de los precios. Las rentas de centros de datos incrementaron ya en un 9 por ciento en 2025, en línea con una tasa de crecimiento anual compuesta de 10 por ciento en cinco años. Las operaciones superiores a 1 megavatio registraron incrementos de primas del 13 por ciento, lo que refuerza el atractivo del sector como activo inmobiliario estratégico.
El impulso de la industria está fuertemente ligado a los hiperescaladores tecnológicos. Los cinco mayores actores del sector anunciaron 710 mil millones de dólares en inversión de capital planificada para 2026, suficiente para respaldar 35 gigavatios de capacidad nueva o renovada a nivel global.
Para Texas, esta ola de inversión implica oportunidades económicas significativas, pero también desafíos estructurales. Los plazos de conexión a la red eléctrica, que promedian cuatro años o más, se han convertido en un factor determinante en la ubicación de nuevos proyectos.
“Los desarrolladores que colaboran con las empresas de servicios públicos en soluciones innovadoras, como perfiles de carga flexibles, requisitos de energía por fases o generación de respaldo, a menudo pueden acelerar sus conexiones a la red”, afirmó Matt Landek, presidente de la División Global de Centros de Datos y Entornos Críticos de JLL. “El sector está adoptando rápidamente estrategias de energía provisional a medida que las empresas trabajan para acortar la brecha entre las necesidades inmediatas de capacidad y los plazos de la infraestructura de la red”.
Para Texas, el mensaje es inequívoco: la infraestructura digital se está convirtiendo en un pilar económico equiparable a la energía tradicional. El estado no solo participa en la expansión del sector, sino que se posiciona como su posible centro global, redefiniendo su papel dentro de la economía tecnológica de Norteamérica.









