Campamentos de verano devastados; continúan labores de rescate y búsqueda
HISPANIC INTERNATIONAL
Por Joseph Martínez, enviado especial, nota actualizada
Kerr County, Texas. — La cifra de muertos por la repentina crecida del río Guadalupe en el centro de Texas ascendió este domingo a 59 personas, incluyendo 38 adultos y 21 niños, en lo que ya se considera una de las peores tragedias naturales en la historia reciente del estado. Once niñas del campamento cristiano Camp Mystic y una consejera siguen desaparecidas, mientras cientos de rescatistas mantienen operaciones a contrarreloj.
Las inundaciones se produjeron el viernes tras una tormenta que arrojó más de 12 pulgadas de lluvia en pocas horas sobre la región montañosa conocida como Hill Country, al norte de San Antonio. La crecida del río alcanzó niveles tan extremos que arrasó campamentos, viviendas, puentes y caminos.
Más de 850 personas rescatadas; familias en vilo
Funcionarios estatales confirmaron que aproximadamente 850 personas han sido rescatadas desde el viernes. Muchos de ellos fueron arrastrados por la corriente o quedaron atrapados en techos, árboles o escombros.
Entre las historias de sobrevivencia, el congresista Chip Roy relató el caso de una niña de su comunidad escolar: “Flotó en un colchón durante tres horas… y fue hallada con vida. Gracias a Dios, está sana y salva”.
Campamentos devastados; líderes entre las víctimas
El campamento Mystic, con 99 años de historia y más de 750 participantes esta temporada, ha sido el epicentro del drama. Aunque 11 niñas aún no han sido localizadas, la cifra inicial de desaparecidos fue mayor. Entre los fallecidos se encuentra Dick Eastland, director del campamento, cuya muerte fue confirmada por su sobrino en redes sociales.
También murió Jane Ragsdale, directora del campamento Heart O’ the Hills, que, aunque no estaba en operación al momento de la crecida, tenía personal alojado en sus instalaciones. Ragsdale, copropietaria del campamento desde 1976 y directora desde 1988, era una figura icónica en la formación de niñas y jóvenes líderes. “Era el alma del lugar… El mundo es hoy un sitio más oscuro sin ella”, dijo Thomas Mayo, padre de una excampista.

Comunidades bajo alerta, padres en desesperación
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) emitió nuevas alertas de inundaciones para al menos 14 condados, incluyendo Kerr, Bexar, Comal y Travis, con pronóstico de lluvias adicionales. Algunas zonas aún permanecen bajo la rara categoría de “emergencia por inundación repentina”, reservada para eventos catastróficos con pérdidas humanas.
Mientras tanto, padres como Tanya Powell continúan en vilo. Su hija Ella Rose, de 21 años, desapareció junto a tres amigas. “Estaban en una casa cerca del campamento. Dejamos de tener contacto con ellas a las 4 a.m. del viernes… Desde entonces, nada”, relató entre lágrimas.
Devastación en toda la región
El gobernador Greg Abbott firmó una declaratoria de desastre para Kerr y otros 13 condados, lo que habilita recursos estatales, equipos de rescate acuático, helicópteros y apoyo logístico. “Este desastre necesita a Dios, pero también una respuesta firme y coordinada de todos los niveles de gobierno y la comunidad”, dijo Abbott.
En la ciudad de Kerrville, el impacto visual de la destrucción ha dejado a muchos sin palabras. Camionetas retorcidas, casas desmembradas, árboles arrancados y hasta una bandera estadounidense empapada entre escombros muestran el poder de la naturaleza. “Esto supera cualquier cosa que vimos en 1978”, dijo Lisa Allison, residente y testigo de aquella histórica inundación. Su esposo, James, lo resumió en una palabra: “Abrumador”.
Fallas en los medidores de inundación del río
Las autoridades informaron que la fuerza del agua fue tal que varios medidores del río Guadalupe quedaron inutilizados o fueron arrastrados por la corriente. Por ello, el Servicio Geológico de EE.UU. (USGS) aún no ha podido determinar con precisión el nivel máximo alcanzado por el río en Hunt y Kerrville. Comparaciones preliminares sugieren que podría haber superado la histórica crecida de 1987, que dejó 10 jóvenes muertos en un autobús.
Algunas personas se preguntan si los recientes despidos masivos de NOAA, la agencia de meteorología que ha servido a EE.UU. durante décadas, están mostrando efectos de destrucción por dicha acción.
De acuerdo a TPR, el exbombero Brian Rubino lo expresó con claridad: “Esto fue una fuerza destructiva incontrolable. La gente subestima a la madre naturaleza todo el tiempo… y esto es una advertencia”.
Una región herida en pie pero unida
Mientras las labores de rescate continúan, más de doce helicópteros, decenas de botes y cientos de voluntarios se han desplegado a lo largo del río y zonas adyacentes. La prioridad sigue siendo localizar a las niñas desaparecidas, atender a los desplazados y brindar apoyo psicológico a las familias.
Los ríos y quebradas siguen siendo monitoreados, y aunque las lluvias podrían disminuir, las autoridades insisten en que el riesgo no ha pasado. Las imágenes de destrucción permanecerán, pero también lo hará el espíritu de solidaridad que define a las pequeñas ciudades del Hill Country texano.









