El inicio de 2026 ha traído cambios de tono en la política comercial estadounidense, con una mayor atención en fortalecer relaciones económicas con México y Canadá. Funcionarios del Departamento de Comercio y asesores de la Casa Blanca han enfatizado la importancia de cadenas regionales más resistentes.
En reuniones recientes, líderes empresariales han pedido reglas más claras para inversiones y comercio fronterizo.
El objetivo es reducir dependencia de mercados lejanos y apostar por producción continental.
Sectores como semiconductores, energía y manufactura avanzada están en el centro de esta estrategia.
Washington busca facilitar financiamiento e incentivos para empresas que operen dentro de Norteamérica.
Sin embargo, persisten debates políticos sobre proteccionismo y libre comercio.
El equilibrio entre seguridad económica y apertura será clave este año.
Analistas consideran que 2026 puede redefinir la integración regional.
Estados Unidos mira cada vez más hacia sus vecinos.









