Texas se prepara ante la amenaza de una mosca parasitaria que afecta ganado y personas, avanza desde México

Autoridades refuerzan vigilancia y medidas preventivas ante un insecto capaz de afectar ganado y humanos, socavando salud pública y cadena alimentaria

HISPANIC GLOBAL NEWS / Javier Amieva

Laredo, Texas.- En Texas se encendieron las alertas ante el avance de la llamada mosca barrenadora del Nuevo Mundo, un parásito que ya se encuentra en territorio mexicano a poco más de 100 kilómetros de la frontera con Estados Unidos.

El comisionado de Agricultura texano, Sid Miller, advirtió que no se trata de una amenaza lejana, sino de un riesgo inminente para la entidad. Señaló que el impacto potencial alcanza directamente a los ganaderos, la industria pecuaria y el suministro de alimentos, por lo que las autoridades buscan adelantarse para evitar su propagación.

La preocupación ha escalado también a nivel federal. La secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, viajó a Edinburg para encabezar la puesta en marcha de una planta destinada a producir miles de millones de moscas estériles, una estrategia utilizada para frenar la reproducción del insecto en caso de que cruce la frontera.

Rollins advirtió que este parásito representa un riesgo no solo para la sanidad animal, sino también para la estabilidad de las economías rurales y la resiliencia de la cadena de suministro alimentaria en Estados Unidos.

Un parásito que invade tejido vivo

A pesar de su nombre, la mosca barrenadora no es un gusano, sino una especie de mosca cuyas larvas causan daños severos. Las hembras depositan sus huevos en heridas abiertas, raspaduras o incluso picaduras en animales y humanos.

Cuando las larvas emergen, se introducen en el tejido vivo, donde se alimentan de la carne. Esto puede derivar en lesiones profundas, infecciones graves e incluso la muerte si no se atiende a tiempo, en un proceso conocido como miasis.

Aunque los casos se presentan principalmente en el ganado, también pueden afectar a personas.

Expansión y riesgos en aumento

Expertos en enfermedades infecciosas, como Isaac Bogoch, advierten que este parásito representa tanto un problema de salud pública como una amenaza para la seguridad alimentaria, debido a su capacidad para diezmar poblaciones de ganado y fauna silvestre.

Históricamente, la propagación de esta especie estaba contenida al sur de Panamá. Sin embargo, esa barrera biológica se ha debilitado en los últimos años, permitiendo su avance hacia Centroamérica y México.

Datos del Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal indican que los casos han aumentado de forma considerable, extendiéndose a países como Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala, Belice, El Salvador y México. En Panamá, por ejemplo, los contagios pasaron de un promedio anual cercano a 25 a más de 6,500 en 2023, reflejando una expansión acelerada.

Actualmente, no se han confirmado casos en Estados Unidos, pero las autoridades mantienen vigilancia activa. El riesgo de infección aumenta en personas que viajan a zonas afectadas, tienen heridas abiertas o entran en contacto con animales portadores del parásito.