Estados Unidos vive un auge de riqueza, pero muchas familias siguen sintiendo la presión del costo de vida

La economía estadounidense atraviesa una paradoja: las inversiones vinculadas con la inteligencia artificial están impulsando los mercados financieros y aumentando el patrimonio de muchos hogares, pero ese crecimiento no se traduce de la misma manera en la vida cotidiana de todas las familias. Un análisis publicado este lunes 12 de octubre por Reuters describe cómo el auge tecnológico ha generado ganancias importantes en los mercados, mientras que el costo de la vivienda, la gasolina y algunos alimentos continúa presionando los presupuestos familiares. El contraste muestra que una economía puede registrar avances financieros sin que todos sus habitantes perciban una mejora equivalente en su capacidad para cubrir sus gastos.

De acuerdo con los datos de la Reserva Federal citados por Reuters, el patrimonio de los hogares estadounidenses aumentó 16.5% entre el final de la administración de Joe Biden y el segundo trimestre de 2026, un incremento cercano a los 26 billones de dólares. Sin embargo, las ganancias no se distribuyeron de manera uniforme. El 1% más rico incrementó su participación en la riqueza nacional con mayor rapidez que otros grupos, mientras que los hogares de menores ingresos recibieron una porción mucho más reducida del aumento total. Las cifras muestran el tamaño del crecimiento financiero, pero también las diferencias que pueden existir entre quienes poseen inversiones y quienes dependen principalmente de su salario.

💻 La inteligencia artificial se ha convertido en uno de los motores de esta transformación. Las empresas están destinando enormes cantidades de dinero a infraestructura informática, centros de datos, chips y sistemas necesarios para desarrollar y operar nuevas herramientas de IA. Ese movimiento ha favorecido a distintas compañías y ha contribuido al avance de los mercados bursátiles. El efecto sobre las familias, no obstante, es desigual: quienes tienen acciones, fondos de inversión u otros activos pueden beneficiarse directamente de las subidas, mientras que quienes no cuentan con ese patrimonio dependen en mayor medida de sus ingresos laborales. Por eso, el auge tecnológico no necesariamente se refleja de la misma forma en todos los hogares.

El consumo estadounidense se ha mantenido relativamente resistente, pero eso no significa que las familias estén comprando más con el mismo dinero. Reuters señala que el gasto nominal continúa creciendo, aunque cuando se ajusta por inflación su avance se parece al ritmo observado antes de la pandemia. En otras palabras, una parte importante del dinero adicional que sale de los hogares se destina simplemente a cubrir precios más altos. Esta diferencia ayuda a explicar por qué los indicadores económicos pueden mostrar actividad constante mientras los consumidores siguen sintiendo que su presupuesto alcanza para menos. El aumento del gasto, por sí solo, no permite concluir que el poder adquisitivo haya mejorado en la misma proporción.

🏠 La vivienda es uno de los puntos donde esa presión se vuelve más evidente. Según el análisis de Reuters, las tasas hipotecarias han subido más de un punto porcentual durante el último año, en un contexto de mayores rendimientos de los bonos. Cuando el financiamiento se encarece, comprar una casa puede volverse más difícil incluso para personas que cuentan con ingresos estables. A diferencia de un gasto pequeño que puede ajustarse de una semana a otra, el costo de adquirir una vivienda influye en decisiones de largo plazo, como mudarse, formar una familia o construir patrimonio. La accesibilidad de la vivienda continúa siendo, por eso, una de las principales preocupaciones económicas de muchos estadounidenses.

🔎 El panorama también está marcado por el encarecimiento de productos cotidianos, como la gasolina y la carne molida, además de las presiones relacionadas con aranceles y energía que recoge el reporte. La combinación de precios elevados y ganancias financieras concentradas plantea una pregunta importante para la economía estadounidense: cuánto tiempo puede sostenerse el consumo si una parte considerable de los hogares necesita destinar más dinero a cubrir las mismas necesidades. El análisis de Reuters no plantea que la economía haya dejado de crecer, sino que sus beneficios y costos se están distribuyendo de forma desigual. En los próximos meses, el comportamiento de los precios, los salarios y el mercado de vivienda seguirá siendo clave para entender cómo evoluciona esa brecha.