Beneficiarios del DACA enfrentan un camino cada vez más estrecho para permanecer en EU: los principales afectados son mexicanos

  • Una nueva decisión migratoria también pone en riesgo una de las vías que algunos dreamers utilizaban para viajar fuera del país y avanzar hacia la anhelada residencia permanente

HISPANIC GLOBAL NEWS/ J. Amieva

Laredo, Texas.- Las 495 mil 300 personas que son beneficiarias del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (mejor conocido como DACA) cada vez están más limitados. USCIS sigue aceptando solicitudes iniciales, pero no puede procesarlas, mientras los beneficiarios actuales pueden solicitar renovaciones. Y esto, afecta principalmente a mexicanos, quienes representan el 81 por ciento de los beneficiarios.

Hay más de 400 mil mexicanos que viven actualmente en Estados Unidos bajo la protección de DACA. Por lo que México es por mucho, el principal país de origen de los beneficiarios del mencionado programa. La cifra supera 20 veces a la de El Salvador, que ocupa el segundo lugar con 19 mil 690 beneficiarios.

El problema para estos Dreamers no solamente está en la posibilidad de que DACA continúe reduciéndose. Una nueva decisión de la Junta de Apelaciones de Inmigración (BIA, por sus siglas en inglés) modificó recientemente las condiciones bajo las cuales algunos beneficiarios pueden salir temporalmente de Estados Unidos y regresar mediante el advance parole.

Viajar con permiso ya no ofrece la misma protección

El 13 de agosto, la Junta de Apelaciones de Inmigración (BIA) revocó un precedente vigente desde 2012 que establecía que una salida temporal de Estados Unidos con advance parole no constituía una “salida” para efectos de las prohibiciones por presencia irregular.

Con este nuevo criterio, salir de Estados Unidos con un advance parole puede considerarse una salida o “departure” y activar las prohibiciones de reingreso previstas en la ley migratoria si la persona acumuló más de 180 días en el país sin presencia regular.

La USCIS informó que una persona que acumuló más de 180 días de permanencia irregular en Estados Unidos, pero menos de un año durante una misma estancia, puede ser objeto de una prohibición de tres años después de salir del país antes de poder reingresar. Si acumuló un año o más de presencia irregular, la prohibición puede extenderse a 10 años.

Los beneficiarios de DACA suelen obtener este permiso para viajes por razones humanitarias, educativas o laborales. Entre los motivos contemplados por USCIS están recibir tratamiento médico, asistir al funeral de un familiar, visitar a un pariente enfermo, participar en programas educativos en el extranjero o realizar determinadas actividades relacionadas con el trabajo.

Pero el nuevo criterio introduce una advertencia adicional para quienes hayan acumulado permanencia irregular antes de viajar.

La decisión también puede afectar las posibilidades de algunos beneficiarios de DACA de avanzar hacia una residencia permanente. Durante años, el advance parole fue utilizado por algunos dreamers como parte de estrategias migratorias que les permitían salir temporalmente del país, regresar bajo parole y posteriormente buscar un ajuste de estatus. Ahora, una salida bajo ese permiso puede desencadenar una prohibición que complique ese proceso.

Un programa que se hace cada vez más pequeño

El cambio llega mientras DACA continúa limitado por los litigios judiciales. El número de personas con DACA viene disminuyendo: el programa llegó a superar los 700 mil beneficiarios en 2018, pero para diciembre de 2025 la cifra había bajado a 495 mil 300.

Para los dreamers mexicanos, el impacto es especialmente relevante por su peso dentro del programa. De los casi medio millón de beneficiarios que permanecían activos a finales de 2025, más de cuatro de cada cinco nacieron en México. Y mientras las nuevas solicitudes permanecen bloqueadas, quienes ya cuentan con DACA dependen de renovaciones periódicas para conservar la protección y el permiso de trabajo.

Así, para cientos de miles de mexicanos que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños, el panorama no implica necesariamente el fin inmediato de DACA, pero sí un programa con menos beneficiarios, sin una vía abierta para nuevos solicitantes y con mayores riesgos para quienes intentan utilizar las herramientas habitualmente disponibles para regularizar su situación migratoria.