Boyas sueltas en la creciente del Río Bravo y un CBP que no se responsabiliza del caso, ¿qué sigue para Laredo, Texas y los demás puertos fronterizos?

Las boyas fronterizas fueron instaladas con el fin de frenar el cruce irregular de migrantes, pero ahora la CBP no se responsabiliza del impacto que causaron en las ciudades fronterizas al ser arrastradas por la crecida

HISPANIC GLOBAL NEWS

Laredo, Texas.- Tras un cierre preventivo temporal hace un par de días, debido a que más de 100 boyas utilizadas como barrera fronteriza entre México y Estados Unidos se desprendieran, el Puente del Comercio Mundial (World Trade Bridge, en inglés) reabrió sus operaciones el lunes sin haber sufrido daños. Ahora, el reto para las autoridades es evitar que una situación similar vuelva a ocurrir.

El alcalde de Laredo, Víctor Treviño, informó que el puente no sufrió daños estructurales y agradeció el apoyo y la colaboración de las autoridades locales y regionales, con las que mantuvo contacto estrecho para evitar que la situación escalara.

“Durante las inundaciones, la ciudad mantuvo una comunicación constante con las comunidades río arriba y río abajo del Río Grande, compartiendo información a medida que evolucionaban las condiciones del río. La ciudad expresa su sincero agradecimiento al Condado de Webb, a los municipios vecinos, a las agencias estatales y federales, a los representantes del Estado de Nuevo León, a sus homólogos en Nuevo Laredo y a las numerosas organizaciones que colaboraron durante la emergencia”, se menciona en un comunicado de la ciudad de Laredo.

Pero mientras la respuesta inmediata de las autoridades locales y regionales fue eficaz para contener el impacto provocado por las boyas sueltas y los escombros arrastrados por la crecida del río, el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) aseguró que el gobierno federal no era responsable de las boyas perdidas porque aún no había tomado posesión de la barrera flotante, según Border Report.

“Como consecuencia de las fuertes lluvias y la rápida crecida del agua la semana pasada, las boyas que un contratista estaba desplegando en el río Grande fueron arrastradas por la corriente. Todas las boyas permanecieron bajo el control de los contratistas y no habían sido entregadas a la custodia de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos”, declaró un portavoz de la CBP a Border Report el lunes.

Lo anterior deja en manos de las autoridades locales de ciudades como Laredo, Eagle Pass y otras más una carga de responsabilidad que no les corresponde asumir, además de un impacto económico y posibles consecuencias para el turismo y, sobre todo, para el comercio internacional.

Sin embargo, las boyas que se observaron en fotografías y videos difundidos en redes sociales y medios de comunicación tras las inundaciones demuestran que ya estaban unidas por una cuerda mientras descendían por el río. Esto provocó derrumbes en algunas zonas al arrastrar escombros y obligó al cierre temporal de importantes puentes internacionales para la actividad económica de las ciudades fronterizas y la circulación de personas a ambos lados del Río Bravo.

Ante esta situación, el representante texano Henry Cuellar afirmó que el gobierno federal, impulsor de la instalación de las boyas bajo el argumento de que eran necesarias para frenar la inmigración irregular, es quien debe asumir la responsabilidad de lo sucedido.

“La CBP culpó de inmediato al contratista, pero al fin y al cabo, lo contrataron; les pagaron literalmente miles de millones de dólares, no millones, sino miles de millones de dólares por hacer esto. Así que, aunque hubo un contratista, sigue siendo responsabilidad federal”, dijo Cuellar.

De momento, aunque el nivel del Río Bravo ya se encuentra controlado, las autoridades permanecen en alerta y continúan con los trabajos de vigilancia.