Abbott flexibiliza temporalmente reglas para camiones y combustible ante el encarecimiento del diésel, mientras una posible restricción de exportaciones del combustible desde Estados Unidos pone en alerta al transporte de carga mexicano.
HISPANIC GLOBAL NEWS
Laredo, Texas.- El costo del diésel se convirtió, debido a la guerra con Irán y el cierre del golfo de Ormuz, en un nuevo problema para el transporte de carga en Texas. Ante el aumento del precio del combustible, el gobernador Greg Abbott declaró un estado de desastre estatal y puso en marcha medidas de emergencia dirigidas principalmente a dos sectores que dependen del uso del diésel para operar: los vehículos para transporte de carga y la maquinaria que se emplea en la agricultura.
El diésel alcanzó un promedio de 5.86 dólares por galón en Texas, frente a los 3.30 dólares registrados a principios de año, un incremento que eleva directamente los costos de operación de los transportistas y puede terminar trasladándose al precio de los productos que recorren las carreteras texanas y, por lo tanto, afectar al bolsillo de los ciudadanos.
De esta manera, la declaración de Abbott busca aumentar la disponibilidad de combustible y permitir que los camiones que transporten determinadas mercancías puedan circular con mayor peso. Ambas medidas son planteadas por el gobierno estatal como una forma de reducir la presión económica sobre agricultores, transportistas y otras actividades vinculadas al movimiento de productos.
Una de las principales medidas consiste en suspender temporalmente la prohibición de utilizar diésel teñido en las autopistas públicas de Texas.
Este combustible está destinado normalmente a maquinaria agrícola y cuenta con un tratamiento fiscal distinto al diésel convencional. Con la emergencia, los agricultores y transportistas podrán utilizarlo en las carreteras estatales, con el objetivo de ampliar la cantidad de combustible disponible para las operaciones de transporte.
“La agricultura y el transporte de mercancías en Texas dependen del diésel. Los precios récord ponen en riesgo a ambas industrias y aumentan los costos para todas las familias texanas. Ahora, los agricultores y camioneros pueden usar diésel teñido en las carreteras de Texas, y las cargas de combustible, cultivos y madera pueden transportarse con mayor peso. Estas medidas reducen los costos en la granja, en la carretera y en el comercio”, dijo el gobernador en un comunicado.
La orden, sin embargo, no elimina el impuesto estatal que se carga al combustible. La tasa fija es de 20 centavos por galón tanto para la gasolina como para el diésel sin teñir.
La idea de la flexibilización estatal es aumentar la oferta de combustible disponible para las operaciones diarias y, con ello, aligerar la presión sobre los costos que enfrentan quienes utilizan camiones para trasladar mercancías.
Más peso por viaje para transportar mercancías
La segunda medida que impacta directamente al transporte de carga es el incremento temporal de los límites de peso para determinados camiones comerciales.
Texas elevó el límite hasta 95 mil libras para facilitar el movimiento de combustibles, alimentos y madera. En términos logísticos, esto permite que ciertas unidades puedan transportar una mayor cantidad de mercancía en cada recorrido.
Para los transportistas, mover más carga por viaje significa una reducción del número de recorridos necesarios para trasladar determinado volumen de productos. Esto adquiere relevancia cuando cada trayecto representa un gasto adicional para el transportista y, en especial, un mayor consumo de combustible.
También, el gobierno estatal suspendió temporalmente algunas disposiciones relacionadas con el Diésel de Bajas Emisiones de Texas (TxLED) y solicitó permisos adicionales a la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos para facilitar la distribución del combustible.
¿México podría verse afectado?
La presión de la demanda sobre el mercado estadounidense de diésel también tiene un posible efecto al otro lado de la frontera. La posibilidad de que Estados Unidos limite temporalmente sus exportaciones del combustible ha encendido las alertas en México por sus posibles repercusiones sobre el abasto de dicho combustible, especialmente en el transporte de mercancías.
El presidente Trump y legisladores republicanos evalúan una posible restricción temporal, para la que se ha planteado un periodo de hasta 90 días.
México importa entre 40 y 49 por ciento del diésel que consume para cubrir su demanda nacional. De acuerdo con las estimaciones citadas por medios especializados, cerca de 97 por ciento de esas compras externas provienen del mercado estadounidense, lo que puede convertir cualquier reducción significativa de esos flujos en un factor de escasez de diésel para el suministro mexicano.
Una interrupción prolongada de las importaciones estadounidenses no significaría automáticamente un desabasto, pero sí obligaría a México a buscar fuentes alternativas de suministro, lo que podría elevar los costos para mantener abastecido el mercado.
El gobierno mexicano mantiene actualmente un subsidio de 100 por ciento al IEPS del diésel para contener el impacto del aumento del combustible sobre los consumidores. Un encarecimiento adicional podría incrementar la presión sobre las finanzas públicas si se busca mantener contenido el precio final.
Para las empresas transportistas, un escenario de combustible más caro o con menor disponibilidad puede repercutir directamente en sus costos de operación y, eventualmente, en las tarifas que cobran por trasladar mercancías.
La crisis del diésel no solo afecta a EU y México, es a nivel mundial
El aumento del precio del diésel ocurre en medio de una crisis internacional de suministro de combustibles vinculada al conflicto entre Estados Unidos e Irán y al cierre del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas mundiales para el transporte de petróleo.
A nivel nacional, el precio del diésel en Estados Unidos ya superó los 6.40 dólares por galón, mientras que el Brent y el West Texas Intermediate (WTI) se mantienen por encima de los 100 dólares por barril.
Para el transporte de mercancías, el problema no termina en el precio que paga un camionero al llenar el tanque. El combustible es uno de los costos operativos fundamentales de las empresas de transporte, por lo que un incremento sostenido puede repercutir en las tarifas de traslado y, consecuentemente, en el precio de los productos.
En Texas, esto cobra especial importancia por el volumen de mercancías que se desplaza por carretera dentro del estado y hacia otros mercados.









