Esto es lo que cambio en la frontera entre México y Estados Unidos para pedir asilo

Una decisión en la Corte determina cuándo una persona llega a pedir asilo

HISPANIC GLOBAL NEWS/ A. López

Laredo, Texas.- Ya no basta con llegar a un puerto de entrada entre México y Estados Unidos y solicitar a un agente de inmigración el derecho a pedir asilo. La Corte Suprema de Estados Unidos determinó que una persona solo tendrá este derecho al encontrarse físicamente dentro de territorio estadounidense.

Con una mayoría de 6 votos contra 3, la Corte determinó esto el 25 de junio de 2026, en un caso derivado de una demanda colectiva presentada en 2017 por un grupo de solicitantes de asilo y la organización Al Otro Lado ante un tribunal federal en California, sobre el acceso al proceso de asilo en la frontera sur estadounidense.

El juez Samuel Alito señaló que la frase “arrives in the United States” debe entenderse como que “llegar” se refiere a entrar dentro de los límites del país, lo que no es aplicable a permanecer justo antes de cruzar, como había estado sucediendo.

En otro punto de vista de la decisión, la jueza Sonia Sotomayor señaló que la nueva interpretación crea un incentivo contraproducente.

“Les dice a los solicitantes de asilo que pueden pedir asilo si logran cruzar la frontera de forma ilegal”, pero no si esperan en el borde de un puerto de entrada sin ingresar de manera irregular al país.

“Hoy, la Corte avala la decisión del Poder Ejecutivo de cerrarles la puerta a quienes huyen de la persecución”, dijo la jueza Sotomayor.

De acuerdo con datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), solo entre octubre de 2025 y mayo de 2026, 283 personas se presentaron en puertos de entrada en la frontera suroeste afirmando tener miedo de persecución o con intención de pedir asilo. Un año antes, la cifra superaba las 144 mil personas.

Básicamente, la Corte permitió con esta decisión al gobierno de Donald Trump reactivar la política conocida como “metering”, mediante la cual los agentes fronterizos pueden limitar o negar el acceso a los puertos de entrada cuando consideran que estos están saturados.

Esto comenzó en 2016, durante la primera administración Trump, cuando el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) puso en marcha esta política, limitando el número de personas que podían cruzar diariamente por los puertos de entrada.

Durante los alegatos en la Corte Suprema, la jueza Sotomayor citó un reporte de 2018 emitido por la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional. Según dicho informe, el “metering” tuvo consecuencias no previstas: personas que de otro modo habrían intentado entrar legalmente terminaron cruzando la frontera de forma irregular. En ese mismo informe, un supervisor de la Patrulla Fronteriza reportó un “aumento en las entradas ilegales” cuando se aplicaba el “metering” en los puertos de entrada.

También durante la primera administración de Trump se implementó el programa “Quédate en México” (MPP), que obligaba a las personas solicitantes de asilo a permanecer en México mientras su situación se resolvía.