Texas dispara sus importaciones de petróleo venezolano en medio de la crisis energética

 
  • Texas concentra el 43% del petróleo venezolano importado por Estados Unidos tras crisis en Oriente Medio

HISPANIC GLOBAL NEWS / A. López

Laredo, Texas.- Texas se consolidó durante el primer semestre de 2026 como el principal destino del petróleo venezolano que ingresa a Estados Unidos, al recibir el 43 por ciento de todas las importaciones provenientes del país sudamericano. El incremento responde a la combinación de una amplia capacidad de refinación instalada en el estado y a la reducción del suministro de crudo procedente de Oriente Medio, derivada de la crisis generada por el conflicto con Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes para el comercio mundial de hidrocarburos.

De acuerdo con datos federales, las importaciones de petróleo venezolano hacia Texas y la costa del Golfo aumentaron de un promedio de 110 mil barriles diarios en enero a 575 mil barriles por día en junio, el mayor volumen registrado desde 2018. El incremento comenzó después de que Washington asumiera el control de la industria petrolera venezolana tras la detención del presidente Nicolás Maduro en enero, un hecho que modificó significativamente el flujo comercial entre ambos países y permitió el regreso del crudo venezolano al mercado estadounidense.

El repunte también coincide con la disminución de los embarques provenientes de Arabia Saudita e Irak. Durante 2025, ambos países aportaban más del 12 por ciento del petróleo importado por Texas y la costa del Golfo, pero sus exportaciones cayeron de manera considerable tras el rompimiento del acuerdo de paz con Irán y el posterior cierre del Estrecho de Ormuz. Ante este escenario, el petróleo venezolano se convirtió en una alternativa para mantener abastecidas las refinerías estadounidenses y reducir el impacto de la volatilidad en los mercados energéticos internacionales.

Desde finales de febrero, las importaciones de crudo venezolano hacia la región prácticamente se cuadruplicaron, fortaleciendo la posición de Texas como el principal centro de recepción, procesamiento y distribución de petróleo pesado en Estados Unidos. Analistas consideran que esta capacidad permitió responder con rapidez a las interrupciones del suministro internacional y mantener la operación de las principales instalaciones de refinación del país.

Texas aprovecha su infraestructura energética

El liderazgo de Texas obedece principalmente a su infraestructura. Según datos de S&P Global Energy, el 43 por ciento del petróleo venezolano importado este año fue enviado a más de diez refinerías ubicadas en el estado, muchas de ellas diseñadas específicamente para procesar crudo pesado, una característica que diferencia a Texas de otras regiones estadounidenses donde las plantas están adaptadas para otro tipo de hidrocarburos.

A ello se suma la ubicación estratégica del estado sobre la costa del Golfo de México, donde se concentran algunos de los puertos energéticos más importantes del país, así como terminales de almacenamiento, oleoductos y centros logísticos que facilitan la recepción del petróleo importado y su distribución hacia distintos mercados nacionales.

Esta combinación de infraestructura, capacidad tecnológica y conectividad ha permitido que Texas absorba buena parte del incremento en las exportaciones venezolanas, reforzando su papel como el principal nodo energético de Estados Unidos justo en un momento de alta incertidumbre para el mercado internacional del petróleo.

El crecimiento podría ser temporal

Pese al fuerte incremento observado durante 2026, especialistas consideran que el ritmo de crecimiento difícilmente podrá mantenerse en el mediano plazo. Actualmente, Venezuela produce alrededor de un millón de barriles diarios, de los cuales aproximadamente la mitad se exporta hacia la costa del Golfo de Estados Unidos.

Las proyecciones del sector apuntan a que la producción venezolana podría aumentar hasta 1.15 millones de barriles por día en 2027, impulsada por acuerdos firmados entre el gobierno venezolano y compañías internacionales, entre ellas Chevron, para ampliar las operaciones de extracción y producción.

Sin embargo, esa cifra continúa muy por debajo de los más de tres millones de barriles diarios que Venezuela llegó a producir a finales de la década de 1990 y principios de los años 2000. Expertos advierten que recuperar esos niveles requerirá varios años de inversión, modernización de infraestructura y estabilidad política, por lo que el crecimiento de las exportaciones será gradual.

Un ingreso clave para la economía venezolana

Para Venezuela, el aumento en las ventas de petróleo hacia Estados Unidos representa una fuente importante de ingresos para una economía que continúa dependiendo ampliamente de la industria petrolera. Los recursos obtenidos mediante las exportaciones permitirían fortalecer las finanzas públicas y respaldar proyectos de reconstrucción e infraestructura, además de atender necesidades derivadas del reciente terremoto que afectó diversas regiones del país.

Mientras tanto, para Texas, el incremento de las importaciones consolida aún más su posición como el principal centro energético de Estados Unidos, al combinar una sólida capacidad de refinación con una infraestructura logística capaz de responder rápidamente a cambios en el mercado internacional y garantizar el suministro de combustibles en un contexto de alta incertidumbre geopolítica.