El aumento en los combustibles ocurre mientras México mantiene una fuerte dependencia del gas natural y otros suministros energéticos provenientes de Estados Unidos.
HISPANIC GLOBAL NEWS/ J. Amieva
Laredo, Texas.- Los precios de la gasolina en Texas registraron un fuerte incremento desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, un conflicto que alteró el mercado energético global tras el bloqueo del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo y gas.
De acuerdo con la Asociación Americana del Automóvil (AAA), el precio promedio de un galón de gasolina en Texas pasó de 2.55 dólares a principios de febrero a 4.52 dólares esta semana, un aumento de casi dos dólares por galón en apenas unos meses.
El estrecho de Ormuz, ubicado al sur de Irán, concentra cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo. El corredor mueve anualmente alrededor de 600 mil millones de dólares en comercio energético, por lo que cualquier interrupción en el flujo naviero por la zona suele reflejarse rápidamente en los precios internacionales del crudo.
El impacto ya comenzó a sentirse entre consumidores texanos y la preocupación crece a medida que se acerca la temporada vacacional.
Texanos de a pie sufren el impacto y las compañías petroleras ven ganancias
Mientras los automovilistas enfrentan costos más altos, el aumento en los precios del petróleo representa una ganancia para la industria energética texana. Durante el año fiscal 2025 (que comenzó el 1 de septiembre), el sector petrolero y gasero aportó 27 mil millones de dólares en impuestos estatales, locales y regalías, el segundo monto más alto registrado en la historia del estado.
Todd Staples, presidente de la Asociación de Petróleo y Gas de Texas, señaló que esos ingresos representan aproximadamente 74 millones de dólares diarios para las finanzas estatales, recursos que ayudan a financiar escuelas públicas, universidades, carreteras y servicios de emergencia.
Analistas prevén que las compañías petroleras mantengan fuertes ganancias mientras persista la tensión en Medio Oriente y continúe la presión sobre el suministro mundial de crudo.
Sin embargo, también advierten que los precios podrían tardar meses en estabilizarse incluso si el conflicto concluye en el corto plazo. Además de la reapertura total del estrecho de Ormuz, países productores como Kuwait, Irak, Baréin y Emiratos Árabes Unidos tendrían que normalizar su producción petrolera para restaurar el equilibrio del mercado.
México con fuerte dependencia de los combustibles en Texas
El incremento en los precios de los combustibles ocurre además en un momento en que México mantiene una fuerte dependencia energética de Estados Unidos, particularmente de Texas, principal proveedor de gas natural para la generación eléctrica mexicana. Cuando suben los costos energéticos en Texas suelen coincidir varias cosas: petróleo más caro, gasolina más cara, gas natural más presionado e incluso transporte más caro y todo eso se refleja en el país vecino.
La matriz de generación eléctrica de México continúa dependiendo, en gran medida, de centrales que operan con combustibles fósiles, principalmente gas natural y combustóleo, mientras que el avance hacia energías renovables no ha crecido al ritmo observado en otros países. Esta dependencia provoca que cualquier incremento en los precios internacionales de los combustibles impacte de manera directa en los costos de producción de electricidad y, en consecuencia, en las tarifas eléctricas y los costos operativos de industrias y hogares.
Texas es el principal proveedor de gas natural para México mediante gasoductos terrestres, a través de puntos de interconexión clave como Río Grande City, Brownsville y San Elizario.
Actualmente, México importa desde Estados Unidos alrededor del 70 por ciento del gas natural que consume, combustible que alimenta gran parte de las plantas de generación de electricidad del país. Aunque la gasolina y la electricidad suelen responder a mercados distintos, expertos han advertido que las presiones energéticas en Texas pueden terminar impactando costos industriales, transporte y suministro energético en México debido a la integración entre ambas economías.









