El costo de mantener un hogar volvió a colocarse en el centro de la conversación económica en México. La inflación general anual alcanzó 3.62% durante la primera quincena de octubre de 2026, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). El resultado refleja una aceleración respecto a la medición anterior y muestra cómo los cambios en los precios de la electricidad, el gas y algunos servicios siguen influyendo en el presupuesto de los hogares. Aunque el indicador permanece dentro del intervalo de variabilidad alrededor del objetivo del Banco de México, la evolución de los precios continúa siendo relevante para las familias y los negocios.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor aumentó 0.41% en comparación con la segunda quincena de septiembre. La cifra anual de 3.62% quedó ligeramente por encima de las expectativas del mercado, que anticipaban una inflación de 3.60%, según el reporte publicado por La Jornada a partir de los datos oficiales. La diferencia puede parecer pequeña, pero el dato permite observar la dirección que están tomando los precios en un periodo en el que algunos gastos estacionales y los costos de los energéticos están teniendo mayor incidencia. Para interpretar el resultado, también es importante distinguir entre los movimientos de una quincena y las variaciones acumuladas durante doce meses.
Uno de los cambios más notorios fue el de la electricidad, cuyo precio registró un incremento de 18.51% durante la primera mitad de octubre. El movimiento estuvo relacionado con la conclusión de los subsidios de temporada cálida en 18 ciudades, un ajuste que suele reflejarse en los recibos de los usuarios cuando termina el periodo de apoyo. El efecto no es necesariamente igual para todas las familias, ya que depende de factores como la localidad, el consumo y la tarifa aplicable. Sin embargo, la variación ayuda a explicar por qué la energía tuvo un peso importante en el resultado de la inflación durante esos primeros quince días del mes.
El gas doméstico LP también mostró un aumento, de 1.38% quincenal, mientras que el transporte aéreo avanzó 14.77% en el mismo periodo. Este último servicio registró una variación anual de 24.62%, de acuerdo con el reporte económico. El comportamiento de los boletos de avión puede responder a factores estacionales y a las condiciones de los costos operativos, entre ellos el combustible. Por su parte, los servicios profesionales también presentaron incrementos, lo que demuestra que la presión sobre los precios no se limita a los productos que se compran en el supermercado. Para los consumidores, la combinación de gastos cotidianos y servicios puede influir en las decisiones de compra, ahorro y planificación de viajes.
No todos los productos se encarecieron durante la quincena. El jitomate bajó 3.04% en comparación con el periodo previo, mientras que el limón registró una reducción de 10.43%. En sentido contrario, el tomate verde subió 22.07%, de acuerdo con las cifras difundidas. Estas diferencias muestran por qué la experiencia de cada consumidor puede ser distinta a la que describe el indicador general: los hogares que destinan una parte importante de sus ingresos a determinados alimentos, servicios o consumos energéticos pueden sentir los cambios de manera diferente. Para medir la inflación de forma amplia, el Inegi considera una canasta representativa de bienes y servicios, no únicamente los productos que una persona compra con mayor frecuencia.
De cara al cierre de 2026, analistas citados por La Jornada advirtieron que podrían mantenerse algunas presiones sobre los precios, vinculadas con los energéticos, los costos laborales y el comportamiento del tipo de cambio. La inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles, se ubicó en 3.78% anual, un dato que ayuda a observar la evolución de los precios con una perspectiva distinta a la del índice general. La siguiente etapa será comprobar si las presiones recientes se moderan o se extienden a más productos y servicios. Por ahora, el dato de octubre recuerda que la inflación no se refleja únicamente en un porcentaje nacional: también se traduce en decisiones diarias sobre cuánto gastar en electricidad, transporte, alimentos y otras necesidades del hogar.









