Texas apuesta por la industria espacial, aspira a atraer una nueva academia federal

  • La iniciativa cuenta con respaldo bipartidista y busca aprovechar la presencia de la NASA, universidades y empresas aeroespaciales. La sede permanente está en disputa compitiendo con otros estados

HISPANIC GLOBAL NEWS/ A. López

Laredo, Texas.- El llamado estado de la estrella solitaria busca convertirse en la sede permanente de la nueva Academia Espacial de Estados Unidos, se trata de una institución federal impulsada por el presidente Donald Trump para formar a la próxima generación de profesionales del sector. La propuesta cuenta con respaldo bipartidista y podría fortalecer este sector que se ha desarrollado en el estado durante los últimos años.

La posibilidad surgió durante una reunión en  septiembre pasado de la Comisión Espacial de Texas (TSC), el organismo encargado de distribuir contratos y subvenciones para impulsar la industria espacial. Sus integrantes plantearon ofrecer una cantidad de nueve cifras como incentivo para que el estado fuera seleccionado, aunque la conversación no fue vinculante y el monto no representa un gasto aprobado de momento.

La iniciativa cobra relevancia por las implicaciones que tendría para la economía texana: además de atraer una institución federal, la academia podría fortalecer la relación entre universidades, centros de investigación y compañías aeroespaciales, así como generar  oportunidades para la formación de especialistas y el desarrollo de nuevas actividades económicas relacionadas con la exploración espacial.

Una competencia por atraer inversión y talento

El presidente Trump anunció la creación de la Academia Espacial el pasado 28 de agosto de 2026, durante un acto en el Centro Espacial Johnson de la NASA, en Houston. En esa ocasión firmó una orden ejecutiva para iniciar el proceso de establecimiento de la institución, cuya finalidad será formar  profesionales para trabajar en el ámbito espacial civil, militar y de servicio público.

La NASA comenzó posteriormente el procedimiento para evaluar posibles ubicaciones. Cada estado puede presentar una propuesta oficial, que debe incluir alternativas para iniciar las clases antes de que exista un campus permanente, la ubicación definitiva y una estimación de los costos, así como posibles aportaciones de gobiernos locales, estatales y otros socios.

De acuerdo con el calendario previsto por la agencia, la primera generación comenzaría sus estudios en 2028 con aproximadamente 300 estudiantes. Para entonces, la institución podría apoyarse en universidades u otros centros educativos existentes, mientras se desarrolla la infraestructura definitiva

El campus permanente tendría que estar preparado para recibir a alrededor de mil 200 estudiantes en el otoño de 2031, con una superficie mínima de 300 acres y posibilidades de ampliación para poder albergar a unos 4 mil alumnos. La NASA espera que la construcción comience a más tardar en 2027.

El plazo para que los estados presenten sus propuestas  es hasta el 16 de noviembre de 2026, según la actualización publicada por la NASA. La selección todavía está en proceso, por lo que Texas no tiene garantizada la sede.

Por qué Texas quiere ser sede de esta academia

El estado parte de una ventaja: cuenta con una infraestructura espacial consolidada, encabezada por el Centro Espacial Johnson de la NASA, en Houston, además de universidades, empresas privadas, instalaciones militares y una fuerza laboral especializada en actividades aeroespaciales.

Casi toda la delegación republicana texana en el Congreso, encabezada por el senador Ted Cruz y el representante Brian Babin, respaldaron una carta para defender la candidatura de Texas en este proyecto. En dicha carta  sostienen que el estado ya dispone de un ecosistema espacial de primer nivel y que aprovecharlo permitiría a la academia comenzar con capacidades que otros lugares tardarían años en desarrollar.

La propuesta también contempla identificar una ubicación cercana a aeropuertos internacionales, instalaciones de la NASA, universidades y centros industriales vinculados con el espacio, la aeronáutica, la ingeniería, la tecnología, la fabricación y la investigación.

Sin embargo, Texas no es el único interesado. Florida, Ohio, Virginia Occidental, Arizona, Alabama y Luisiana también han manifestado su intención de competir por la sede.

Si la candidatura prospera, la academia podría convertirse en un nuevo punto de conexión entre la formación académica, la investigación científica y las necesidades de la industria aeroespacial. Su presencia facilitaría la colaboración con universidades y empresas que requieren profesionales especializados, además de abrir oportunidades para proyectos de investigación y capacitación.

La construcción del campus también podría generar actividad para proveedores y empresas de servicios, mientras que la llegada de estudiantes, docentes y personal especializado aumentaría la demanda de vivienda, transporte, alimentación y otros servicios en la localidad elegida.

De momento los detalles financieros de la candidatura a la Academia Espacial permanecen bajo reserva.