La presión sobre la infraestructura eléctrica comienza a preocupar a la industria

El crecimiento industrial que vive México gracias al nearshoring continúa generando inversiones y expansión manufacturera en distintos estados del país, pero también empieza a exponer una preocupación que hace apenas algunos años parecía secundaria: la capacidad del sistema eléctrico para sostener la nueva demanda energética. Este jueves 28 de mayo de 2026, empresas y especialistas coinciden en que la infraestructura energética se ha convertido en uno de los desafíos más importantes para el desarrollo industrial de los próximos años.

La situación es especialmente visible en regiones del norte como Nuevo León, Coahuila, Chihuahua y Tamaulipas, donde el crecimiento acelerado de parques industriales y centros logísticos está elevando el consumo eléctrico a niveles históricamente altos. Empresas manufactureras relacionadas con automotriz, tecnología y electrónicos requieren cada vez más capacidad energética para mantener operaciones automatizadas y procesos de alta demanda.

El problema no se limita únicamente al volumen de energía disponible. También existe preocupación por la estabilidad del suministro y la capacidad de transmisión en ciertas zonas industriales donde la expansión económica avanza más rápido que los proyectos de infraestructura eléctrica.

Durante los últimos meses, empresarios comenzaron a insistir en la necesidad de modernizar redes de distribución, fortalecer subestaciones y acelerar proyectos energéticos que permitan sostener el crecimiento manufacturero derivado del T-MEC y el nearshoring. Para muchos inversionistas, la disponibilidad de energía ya pesa tanto como la ubicación geográfica o la cercanía con Estados Unidos.

El tema se vuelve todavía más relevante en medio de temperaturas extremas que incrementan el consumo eléctrico residencial y comercial en distintas regiones del país. El uso intensivo de aire acondicionado y sistemas industriales genera presión simultánea sobre las redes eléctricas durante gran parte del día.

A pesar de las preocupaciones, México sigue atrayendo inversiones manufactureras importantes. Empresas internacionales consideran que el país mantiene ventajas competitivas sólidas gracias a su experiencia industrial, mano de obra especializada y conexión comercial con Norteamérica.

Sin embargo, especialistas advierten que el siguiente gran paso para consolidar el crecimiento económico será garantizar infraestructura energética suficiente para evitar interrupciones, costos elevados o limitaciones operativas que afecten la llegada de nuevas empresas.

México entra así en una etapa donde energía e industria quedan completamente ligadas. El nearshoring sigue transformando la economía nacional, pero también obliga al país a acelerar decisiones estratégicas para sostener un crecimiento industrial que avanza más rápido de lo previsto.