Sarampión golpeó con fuerza a niños y mujeres embarazadas durante brote en Texas; más del 90 por ciento de hospitalizados eran menores

Informe de los CDC revela que la mayoría de los pacientes internados en los primeros meses del brote no estaban vacunados; dos menores fallecieron durante la emergencia sanitaria.

HISPANIC GLOBAL NEWS

LAREDO, TX.- La gran mayoría de las personas que requirieron hospitalización durante los primeros meses del brote de sarampión en el oeste de Texas en 2025 fueron niños (90 por ciento), según un informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

A su vez, más de la mitad de ellos tenía menos de cuatro años de edad al momento de ser atendidos. Durante el periodo del 20 de enero al 18 de marzo de 2025 se confirmaron 325 casos de sarampión en la región de South Plains, una de las zonas más afectadas por la enfermedad.

El análisis se elaboró a partir de los expedientes médicos disponibles de 54 de las 60 personas hospitalizadas durante las primeras semanas del brote. Ninguno de los pacientes incluidos en el estudio había recibido vacunas documentadas contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR) y todos tenían un estatus de vacunación desconocido o sin registro comprobable.

De acuerdo con los CDC, la enfermedad provocó complicaciones graves en una proporción considerable de los casos que requirieron hospitalización. Más del 70 por ciento de ellos desarrolló neumonía, cerca del 70 por ciento presentó hipoxia y una proporción similar requirió suministro adicional de oxígeno durante su tratamiento.

La situación también alcanzó a pacientes adultos. De las cinco personas mayores de edad hospitalizadas en ese periodo, cuatro eran mujeres embarazadas. Dos de ellas dieron a luz mientras permanecían internadas por la infección y ambos recién nacidos dieron positivo al virus apenas dos días después de nacer.

El informe señala que cuatro niños tuvieron que ser ingresados en unidades de cuidados intensivos debido a la gravedad de su condición. Dos de ellos requirieron ventilación mecánica tras ser intubados. Uno de los menores falleció durante los primeros meses de la emergencia sanitaria.

Menores, los más afectados

Entre los 54 pacientes hospitalizados analizados por los CDC, 49 eran menores de 18 años. De ellos, 30 tenían entre cero y cuatro años de edad, mientras que otros 19 se encontraban en el rango de cinco a 17 años.

Además de la fiebre y el característico sarpullido asociado al sarampión, la mayoría de los pacientes presentó síntomas respiratorios importantes.

Los CDC también identificaron que únicamente seis pacientes tenían antecedentes médicos relevantes, tales como asma, diabetes, cáncer, trastornos genéticos o anomalías congénitas significativas. Ninguno de ellos estaba catalogado como gravemente inmunocomprometido.

La agencia sanitaria destacó que la elevada proporción de hospitalizaciones pediátricas refleja el impacto que puede tener el virus en poblaciones con baja cobertura de vacunación, especialmente entre los niños más pequeños.

Brote se extendió durante meses

Aunque el informe se centra en las primeras etapas de la emergencia, el brote continuó propagándose durante gran parte del año.

Hasta el 18 de agosto de 2025, las autoridades sanitarias habían confirmado 762 contagios en el oeste de Texas. De ese total, 99 pacientes requirieron hospitalización.

El sarampión es considerado uno de los virus respiratorios más contagiosos. Antes de la introducción de las campañas masivas de vacunación, la enfermedad causaba epidemias recurrentes en Estados Unidos y otros países.

Aunque Estados Unidos declaró eliminado el sarampión en el año 2000, los expertos advierten que continúan apareciendo brotes debido a casos importados desde otros países y a la propagación posterior dentro de comunidades con bajas tasas de vacunación.

Según los CDC, alrededor de una de cada cinco personas no vacunadas que contraen sarampión en Estados Unidos termina requiriendo atención hospitalaria. Además de provocar con frecuencia neumonía, el virus puede causar inflamación cerebral, secuelas permanentes e incluso la muerte.

Ante estos riesgos, la agencia reiteró que la vacunación continúa siendo la herramienta más efectiva para prevenir tanto el contagio como las formas graves de la enfermedad, especialmente entre niños pequeños y personas vulnerables.