¿Texas tendrá vino espacial? Semillas de uva viajarán seis meses en órbita para un experimento científico

Lo que era un proyecto de fin de grado podría crear un nuevo producto para Texas: vino con semillas que estuvieron en el espacio

HISPANIC GLOBAL NEWS/ A. López

Dallas, Texas.- Investigadores de Texas A&M AgriLife enviarán semillas de uva al espacio en un experimento que busca conocer cómo la radiación cósmica influye en la genética y resistencia de las plantas. Si los resultados son favorables, el proyecto podría abrir la puerta a la producción del que sería el primer vino del mundo elaborado con uvas cultivadas a partir de semillas que viajaron fuera del planeta Tierra.

Las semillas formarán parte de la misión TAMU-SPIRIT-1, una plataforma espacial multiusos desarrollada por Texas A&M y Aegis Aerospace para realizar investigaciones científicas y probar nuevas tecnologías en órbita.

Durante seis meses, las semillas permanecerán orbitando la Tierra antes de regresar para ser plantadas y analizadas por los investigadores, quienes buscan identificar si la exposición a la radiación espacial provoca cambios genéticos que puedan traducirse en plantas más resistentes.

“Hay muchas preguntas diferentes que se pueden responder y plantear a partir de esto”, dijo Andrej Svyantek, profesor asistente e investigador del Departamento de Ciencias Hortícolas de Texas A&M.

Los investigadores explicaron que el sistema de protección de las semillas fue diseñado para evitar que la radiación las vuelva inviables, pero permitiendo, a la vez, una exposición suficiente para provocar posibles modificaciones genéticas que después puedan ser objeto de estudio.

De un proyecto estudiantil a una misión espacial

La iniciativa comenzó como una propuesta de fin de carrera presentada por los estudiantes de ingeniería Arvid Subramanyam y Coby Arnold, quienes buscaron el apoyo de especialistas de Texas A&M para convertir la idea planteada en su trabajo en un proyecto científico.

Los estudiantes contactaron a Justin Scheiner, profesor asociado y especialista en viticultura de AgriLife Extension, quien posteriormente integró al proyecto a Andrej Svyantek y a otros investigadores del Departamento de Ciencias Hortícolas.

En total son tres las variedades de uva que viajarán al espacio. Entre ellas se encuentra la Lomanto, una variedad desarrollada en Texas por el horticultor Thomas Volney Munson entre 1876 y 1913.

La Lomanto es común en los alrededores de Denison y produce grandes racimos de frutos color púrpura intenso. Fue creada utilizando, en parte, vides nativas de Texas, lo que permitió obtener una planta resistente a la enfermedad de Pierce, la podredumbre y el mildiú.

Para los investigadores, las uvas representan un cultivo con un importante valor histórico y cultural, además de su potencial para futuras misiones de exploración espacial.

“Las uvas son uno de los elementos más importantes y vitales para nuestros recuerdos, nuestra historia y todo aquello que amamos, ya sea fruta fresca o productos fermentados”, afirmó Svyantek.

El investigador considera que, cuando la humanidad deba seleccionar las especies vegetales que acompañarán futuras misiones de exploración espacial de largo plazo, las uvas serán una de las principales candidatas.

Compararán las plantas con semillas que permanecieron en la Tierra

Una vez concluida la misión, las semillas regresarán a Texas para ser sembradas en el viñedo de AgriLife Research, ubicado en Thomas Ranch.

Los científicos cultivarán las semillas que viajaron al espacio junto con un grupo de control integrado por semillas idénticas que nunca abandonaron la Tierra.

Posteriormente compararán el crecimiento de las plantas, su genética y la producción de uvas para determinar si la exposición a la radiación cósmica produjo diferencias medibles.

Los resultados permitirán conocer mejor cómo responden los cultivos a las condiciones del espacio y si esos cambios podrían aprovecharse para desarrollar variedades con características útiles tanto para la agricultura terrestre como para futuras misiones espaciales.

Si el experimento demuestra que las semillas conservan su capacidad para desarrollarse y producir fruto tras su paso por el espacio, Texas podría sumar un nuevo capítulo a su tradición vitivinícola con un producto inusual: un vino elaborado a partir de uvas nacidas de semillas que pasaron seis meses orbitando la Tierra.