La nueva orden ejecutiva firmada por el presidente de Estados Unidos endurece la vigilancia financiera sobre migrantes y podría complicar el envío de dinero hacia México
HISPANIC GLOBAL NEWS/ J. Amieva
Laredo, Texas.- El presidente estadounidense Donald Trump tomó recientemente la decisión de reforzar la supervisión financiera en Estados Unidos a través de la orden ejecutiva “Restaurando la integridad al sistema financiero de Estados Unidos”, la cual instruye al Departamento del Tesoro a endurecer los mecanismos de vigilancia sobre bancos y entidades financieras, con el objetivo oficial de combatir operaciones ilícitas vinculadas al lavado de dinero y al crimen organizado.
Esto ya encendió alertas entre especialistas y comunidades migrantes debido al posible impacto que podría tener sobre el envío de remesas hacia México y otros países de América Latina.
Aunque el documento no menciona de manera explícita las remesas, el nuevo esquema contempla una revisión más estricta sobre movimientos financieros realizados por inmigrantes y residentes que transfieren recursos hacia el extranjero.
Entre las nuevas medidas destacan revisiones más profundas sobre el estatus migratorio de clientes bancarios, monitoreo especial al uso de números ITIN —utilizados por personas que pagan impuestos sin contar con un número de seguro social— y vigilancia sobre depósitos o retiros frecuentes en cantidades pequeñas.
Especialistas advierten que este tipo de monitoreo podría terminar afectando a millones de usuarios que utilizan el sistema financiero de forma legal, particularmente trabajadores migrantes que cada mes envían parte de su salario a sus familias en México o algún otro país.
Para miles de hogares mexicanos, las remesas representan mucho más que una transferencia bancaria. En numerosas regiones del país son el principal ingreso familiar y el recurso que permite cubrir gastos básicos como alimentación, renta, medicamentos, educación y servicios.
Tan solo en 2025, México recibió de Estados Unidos alrededor de 61,791 millones de dólares. Además, el país ocupa actualmente el segundo lugar mundial en recepción de remesas, únicamente detrás de India.
En entidades fronterizas y comunidades con alta migración, cualquier obstáculo para el flujo de remesas puede tener consecuencias inmediatas sobre la economía local. Comercios, pequeños negocios y familias enteras dependen del dinero que llega desde el otro lado de la frontera.
Vigilancia financiera y temor entre migrantes
La nueva política también podría generar temor entre migrantes y familias de segunda generación que actualmente utilizan bancos o plataformas financieras para enviar dinero de manera regular para subsanar carencias de servicios médicos y otros bienes de servicio indispensables.
Expertos consideran que el incremento en reportes automáticos y revisiones podría provocar que algunos usuarios opten por reducir movimientos bancarios o recurrir a canales informales para evitar cuestionamientos relacionados con su situación migratoria.
El endurecimiento financiero ocurre en medio de un contexto político donde el discurso migratorio continúa ocupando un lugar central en Estados Unidos.
La Casa Blanca sostiene que las medidas buscan frenar operaciones ilegales y rastrear recursos ligados al crimen organizado. Sin embargo, analistas señalan que existe el riesgo de que el sistema termine colocando bajo sospecha a millones de trabajadores migrantes que sostienen economías enteras mediante el envío de dinero a sus países de origen.
El otro problema: redes de lavado
El endurecimiento de controles también revive un problema que autoridades financieras han detectado en México: esquemas donde jóvenes son reclutados para recibir depósitos o remesas de origen desconocido a cambio de una comisión económica.
Ese tipo de mecanismos son precisamente los que Washington busca detectar mediante una supervisión más agresiva sobre movimientos financieros transfronterizos.
Sin embargo, resulta una amenaza para la relación económica entre México y Estados Unidos, debido a la enorme dependencia que existe sobre las remesas y al impacto social que tendría cualquier reducción o bloqueo en esos recursos. Las denominadas “remesas” ocupan el segundo lugar entre los ingresos de la economía mexicana, por encima incluso del petróleo, el turismo y parte de la inversión extranjera.









