Pemex enfrenta nuevas presiones mientras aumenta la dependencia de combustibles importados

La operación de Petróleos Mexicanos volvió a colocarse en el centro de la discusión energética luego de que información obtenida y revisada por Reuters revelara que durante el verano la presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó a funcionarios de su administración por la caída en la producción de combustibles de la empresa estatal. El señalamiento ocurrió después de que los resultados del segundo trimestre mostraran una reducción en la elaboración de gasolina y diésel, al mismo tiempo que México tuvo que recurrir en mayor medida a productos importados. El tema resulta especialmente relevante porque la estrategia energética del actual gobierno ha colocado durante meses el fortalecimiento de la producción nacional como uno de sus objetivos principales. De acuerdo con cuatro personas familiarizadas con una reunión realizada a finales de julio en Palacio Nacional, Sheinbaum reclamó a funcionarios del sector energético y financiero por los resultados de Pemex y por los problemas que se habían acumulado en distintas instalaciones de refinación. Reuters señala que las fuentes hablaron bajo condición de anonimato debido a la sensibilidad del encuentro.

Los datos citados en la investigación muestran que durante el segundo trimestre la producción de diésel de Pemex cayó 11% respecto al trimestre anterior, mientras que la producción de gasolina disminuyó 13%. Al mismo tiempo, las importaciones de diésel aumentaron 134% y las de gasolina crecieron 45% frente al primer trimestre. En términos económicos, el incremento de las compras al exterior también representó un costo importante para el país: Reuters reportó que el valor de las importaciones de gasolina aumentó 122%, hasta 4 mil 550 millones de dólares, mientras que las de diésel subieron 273%, hasta mil 510 millones de dólares. El comportamiento ocurrió además en un contexto internacional complicado para los mercados energéticos, con precios elevados derivados de las tensiones en Medio Oriente y una mayor presión sobre los costos de los combustibles. Es decir, el problema no se limita a cuánto combustible produce Pemex, sino también a cuánto debe pagar México cuando necesita cubrir la diferencia mediante compras en el exterior.

🏭 Las refinerías, otro punto de presión

La situación también está relacionada con el funcionamiento de las refinerías. Según la investigación de Reuters, durante este año se registraron 12 accidentes en instalaciones de Pemex, que dejaron seis personas fallecidas y 10 lesionadas. Entre los casos mencionados aparecen incidentes en diferentes complejos, mientras que la refinería Olmeca, uno de los proyectos centrales de la estrategia energética de los últimos años, ha enfrentado problemas operativos que incluyen fallas eléctricas e incendios. Reuters también informó que, de acuerdo con un análisis de datos públicos y de información proporcionada por un funcionario de Pemex, ninguna de las refinerías estaría operando actualmente a su capacidad de diseño. La empresa estatal ha informado públicamente sobre algunos incidentes y trabajadores lesionados, aunque no todos los detalles de los casos señalados en la investigación fueron difundidos por Pemex. El escenario coloca el mantenimiento, la seguridad industrial y la capacidad efectiva de producción entre los asuntos que deberán seguirse de cerca durante los próximos meses.

La situación resulta particularmente significativa porque el gobierno mexicano ha destinado durante los últimos años importantes recursos para respaldar financieramente a Pemex. La empresa ha recibido apoyo mediante mecanismos relacionados con deuda, financiamiento y modificaciones fiscales con el objetivo de fortalecer sus operaciones y permitirle atender sus compromisos. Sin embargo, los problemas de producción y las necesidades de importación muestran que el fortalecimiento financiero no se ha traducido automáticamente en una recuperación sostenida de la capacidad de refinación. Reuters reportó que el gobierno contempla para 2027 una reducción en el apoyo destinado a la deuda de Pemex, en un contexto en el que la empresa todavía enfrenta retos operativos y financieros. La discusión, por lo tanto, no solamente gira alrededor de cuánto dinero recibe la compañía, sino de cómo se utilizan esos recursos para mantenimiento, seguridad, producción y eficiencia de sus instalaciones.

📉 El reto de producir más y gastar menos

Para México, el comportamiento de Pemex tiene efectos que van mucho más allá de las cifras internas de la empresa. Cuando la producción nacional de combustibles disminuye y las importaciones aumentan, los movimientos de los precios internacionales del petróleo y de los productos refinados adquieren mayor importancia para el costo que enfrenta el país. Esto puede afectar las finanzas de la propia empresa, las cuentas relacionadas con las compras externas y, dependiendo de las condiciones del mercado, la estructura de costos de sectores que utilizan gasolina y diésel para transportar mercancías, operar maquinaria o prestar servicios. El escenario también ocurre mientras los mercados internacionales continúan reaccionando a interrupciones y riesgos relacionados con el suministro energético. Este mismo 17 de septiembre, Reuters reportó que el precio del Brent retrocedió alrededor de 2%, hasta 103.13 dólares por barril, mientras el West Texas Intermediate cayó a 100.82 dólares, debido a una disminución temporal de algunos temores sobre interrupciones en el suministro de Medio Oriente.

El caso de Pemex deja así varios frentes abiertos para los siguientes meses: recuperar la producción de gasolina y diésel, elevar el aprovechamiento de las refinerías, reducir los accidentes, atender las necesidades de mantenimiento y contener el costo de las importaciones. La investigación publicada este jueves no significa que exista una nueva decisión definitiva sobre el futuro de la empresa, pero sí muestra que el desempeño de sus refinerías continúa siendo un asunto relevante para la política energética mexicana. También permite dimensionar la distancia entre los objetivos de aumentar la producción nacional y los resultados registrados durante el segundo trimestre. Mientras el gobierno mantiene la meta de fortalecer la capacidad energética del país, los datos de producción, importaciones y operación de las refinerías serán algunos de los indicadores que permitirán conocer si esa estrategia consigue traducirse en una menor dependencia de combustibles provenientes del exterior.