El Tesoro de EU defiende la fortaleza del dólar ante el Congreso

WASHINGTON, D.C.- El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, defendió este martes la fortaleza del dólar y aseguró ante legisladores que la confianza en la moneda estadounidense continúa relacionada con la credibilidad del sistema financiero del país y con la percepción de que existe mayor certidumbre en materia de política económica. Sus declaraciones llegaron durante una audiencia en el Congreso en un momento particularmente importante para los mercados internacionales, debido a que los inversionistas están siguiendo de cerca las tasas de interés, el comportamiento de la deuda estadounidense y las decisiones económicas de la administración de Donald Trump. Bessent sostuvo que la fortaleza del dólar no depende únicamente de los movimientos diarios del mercado, sino de la confianza que inversionistas de todo el mundo mantienen en las instituciones financieras estadounidenses. La declaración adquiere relevancia porque, a pesar de los debates sobre comercio, aranceles y política económica, el dólar continúa ocupando una posición central dentro del sistema financiero internacional.

Durante su comparecencia, Bessent destacó que Estados Unidos continúa recibiendo importantes flujos de capital y relacionó esa situación con lo que describió como una mayor certeza en diferentes áreas de la política económica. Entre ellas mencionó cuestiones regulatorias, fiscales, comerciales y energéticas. Para el Departamento del Tesoro, esa combinación ayuda a mantener la confianza de inversionistas que buscan colocar recursos en activos estadounidenses. La lógica detrás de su argumento es relativamente sencilla: cuando los mercados consideran que un país ofrece instituciones sólidas y condiciones previsibles para invertir, existe una mayor disposición a mantener capital dentro de ese sistema. El dólar se beneficia de esa confianza porque buena parte del comercio, las inversiones internacionales y las reservas de los bancos centrales siguen utilizando la moneda estadounidense como referencia.

Otro punto señalado por el secretario del Tesoro fue el comportamiento reciente de las subastas de bonos estadounidenses. Bessent las presentó como una señal de la confianza que todavía existe en el mercado de deuda de Estados Unidos y señaló que algunas de esas operaciones han mostrado resultados particularmente sólidos. Las subastas del Tesoro son observadas con atención porque permiten conocer cuánto interés existe entre inversionistas por adquirir deuda estadounidense y bajo qué condiciones están dispuestos a hacerlo. En un momento en el que el tamaño del déficit federal y el crecimiento de la deuda son motivo de preocupación entre economistas y legisladores, la capacidad del gobierno para colocar sus bonos continúa siendo un elemento fundamental. La demanda por estos instrumentos influye además en los costos de financiamiento del propio gobierno y puede repercutir en otras tasas de interés dentro de la economía.

La defensa del dólar llega además en un contexto en el que algunos países han intentado reducir su dependencia de la moneda estadounidense. Bessent reconoció que naciones como China y Rusia han disminuido parte de sus tenencias de reservas en dólares, pero señaló que otros países continúan participando activamente en el mercado estadounidense. El debate sobre una posible pérdida de protagonismo del dólar ha crecido durante los últimos años debido a los cambios geopolíticos y a los intentos de algunos gobiernos por diversificar sus reservas. Sin embargo, abandonar una moneda que está profundamente integrada en el sistema financiero internacional no es un proceso sencillo. El tamaño de los mercados estadounidenses, la disponibilidad de activos financieros y la función del dólar en el comercio mundial continúan siendo factores que sostienen su importancia.

El escenario financiero también está acompañado por una discusión interna sobre el nivel de la deuda pública estadounidense. La Oficina de Presupuesto del Congreso proyectó para el ejercicio fiscal 2026 un déficit de aproximadamente 1.9 billones de dólares, equivalente a 5.8% del Producto Interno Bruto, y anticipó que el déficit podría alcanzar 3.1 billones de dólares para 2036 si las políticas actuales se mantienen. Esas cifras explican por qué cada subasta del Tesoro y cada movimiento de las tasas de interés adquieren importancia. Una deuda elevada no significa automáticamente una crisis, pero sí aumenta la sensibilidad de las finanzas públicas ante cambios en los costos de financiamiento. Si los rendimientos de los bonos permanecen altos durante periodos prolongados, el gobierno tendrá que destinar mayores cantidades de recursos al pago de intereses.

Por ahora, el mensaje de Bessent ante el Congreso fue de confianza: el gobierno estadounidense considera que la combinación de su sistema financiero, la demanda por sus activos y la participación internacional continúa respaldando al dólar. Al mismo tiempo, los mercados siguen observando con atención la deuda, las tasas de interés y las decisiones de política económica que puedan modificar las condiciones de inversión. La fortaleza de la moneda estadounidense no depende de una sola medida ni de una sola administración, sino de décadas de confianza acumulada y de la enorme presencia del dólar en las finanzas internacionales. El desafío para Washington será mantener esa confianza mientras enfrenta al mismo tiempo déficits elevados, mayores costos de financiamiento y un entorno internacional en el que algunos países buscan reducir su dependencia de la moneda estadounidense. Por ahora, el Tesoro sostiene que la confianza sigue ahí, y los mercados serán los encargados de mostrar hasta qué punto esa percepción se mantiene.