La industria estadounidense mantiene el paso, aunque hay una señal que empieza a preocupar a las fábricas

La actividad manufacturera de Estados Unidos se mantuvo prácticamente estable durante septiembre, aunque detrás de ese dato aparece un movimiento que las empresas están siguiendo con atención: el fuerte aumento de los precios que pagan por sus insumos. El índice manufacturero del Institute for Supply Management (ISM) se ubicó en 54.5 puntos, apenas por debajo de los 54.6 registrados en agosto. Al mantenerse por encima de 50, el indicador continúa señalando expansión del sector. Sin embargo, el comportamiento de los costos muestra que el crecimiento industrial está ocurriendo en un entorno cada vez más exigente para las empresas.

El resultado quedó ligeramente por debajo de las expectativas de los economistas consultados por Reuters, que anticipaban un índice de 55.0 puntos. Aun así, la lectura de septiembre representa continuidad en una recuperación manufacturera que ha logrado mantenerse durante este año. La actividad fabril representa alrededor del 9.4% de la economía estadounidense, por lo que sus movimientos tienen importancia para proveedores, trabajadores, transporte y diferentes cadenas productivas. En otras palabras, no se trata únicamente de lo que sucede dentro de las fábricas: los cambios en pedidos, producción y costos terminan trasladándose a otros sectores.

📦 Uno de los datos más interesantes del reporte está en los nuevos pedidos, que aumentaron hasta 55.3 puntos, desde los 53.7 de agosto. Los pedidos pendientes también crecieron, una señal de que las empresas están recibiendo una demanda que mantiene ocupadas sus líneas de producción. El problema aparece cuando esa mayor actividad se encuentra con cadenas de suministro que comienzan a trabajar bajo presión. El indicador de entregas de proveedores se ubicó en 59.0 puntos, todavía por encima de 50, lo que significa que los tiempos de entrega continúan siendo más lentos de lo habitual.

💰 Y ahí aparece uno de los principales focos de atención: el índice de precios pagados por las fábricas saltó de 71.1 a 77.9 puntos en septiembre. El aumento refleja un encarecimiento considerable de los insumos utilizados por los fabricantes. Reuters señala que este comportamiento es compatible con la posibilidad de que las presiones inflacionarias permanezcan durante algún tiempo por encima del objetivo de 2% de la Reserva Federal. Para las empresas, mayores costos pueden significar márgenes más estrechos o la necesidad de trasladar parte de esos incrementos a los precios finales, dependiendo del sector y de su capacidad para absorberlos.

🤖 La expansión relacionada con la infraestructura de inteligencia artificial aparece como uno de los motores que están sosteniendo la demanda manufacturera. El reporte también menciona que algunas compañías están reconstruyendo inventarios para responder al consumo interno. Pero no todos los sectores tienen las mismas condiciones. Las empresas que no están directamente vinculadas con el actual ciclo de inversión en infraestructura de IA podrían enfrentar un escenario diferente, especialmente si continúan aumentando los costos energéticos y persisten problemas en las cadenas de suministro. Reuters también señala que los precios del diésel se encuentran en niveles récord, otro factor que puede terminar afectando el transporte y la producción.

👷 El mercado laboral industrial también mostró una señal positiva. El indicador de empleo manufacturero subió de 51.2 a 52.7 puntos, lo que apunta a un aumento de la contratación dentro del sector durante septiembre. Una encuesta de economistas citada por Reuters calcula que las nóminas manufactureras pudieron haber aumentado en alrededor de 10 mil puestos durante el mes, aunque esa cifra corresponde a una estimación y no al dato oficial definitivo. El informe nacional de empleo de septiembre será publicado posteriormente por el gobierno estadounidense.

🔎 En conjunto, los datos dejan una fotografía con dos caras: la manufactura estadounidense continúa creciendo y recibe suficientes pedidos para mantener activas sus operaciones, pero los costos de producción están aumentando con rapidez. La combinación entre mayor demanda, entregas más lentas y precios de insumos al alza será uno de los elementos que las empresas deberán vigilar durante los próximos meses. Para las cadenas comerciales de Norteamérica, cualquier cambio sostenido en los costos industriales puede terminar teniendo efectos sobre proveedores, transporte y precios, por lo que el dato de septiembre será relevante también fuera de Estados Unidos.