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Laredo, Texas.- El gobernador de Texas, Greg Abbott, emitió una declaración de desastre estatal para prevenir la posible propagación del gusano barrenador del Nuevo Mundo, un parásito considerado una grave amenaza para la industria ganadera y la vida silvestre. Aunque hasta ahora no se ha detectado ningún caso en territorio texano, la decisión responde al avance de contagios confirmados en el ganado del noreste de México, cada vez más cerca de la frontera entre ambos países.
La medida busca acelerar y coordinar la respuesta de las agencias estatales ante un riesgo que las autoridades consideran inminente. En particular, los casos del gusano barrenador del Nuevo Mundo —conocido por invadir heridas abiertas en animales vivos y provocar infecciones potencialmente mortales— se han ido desplazando hacia el norte, encendiendo las alertas en Texas.
A principios de enero, las autoridades de México confirmaron más de una docena de casos en el estado de Tamaulipas, entidad que colinda con Texas. Varios de ellos se mantienen activos, de acuerdo con la información oficial. El caso activo más al norte se localiza a 317 kilómetros de la frontera, una distancia que, para las autoridades texanas, justifica la activación inmediata de protocolos de prevención.
La declaración de desastre ordena al Departamento de Parques y Vida Silvestre de Texas, así como a la Comisión de Salud Animal del estado, establecer un Equipo de Respuesta Conjunto al Gusano Barrenador del Nuevo Mundo.
“El equipo de respuesta del Servicio Nacional de Meteorología de Texas puede utilizar al máximo todos los recursos de prevención y respuesta del gobierno estatal para evitar la reaparición de este parásito destructivo”, declaró Abbott en un comunicado. “Texas está preparado para erradicar por completo esta plaga si es necesario”.
La preocupación no es menor. El gusano barrenador tiene antecedentes devastadores para la ganadería en la región, y su erradicación en Estados Unidos tomó décadas de esfuerzos coordinados durante el siglo pasado. Su posible reaparición implicaría no solo un riesgo sanitario, sino también un impacto económico significativo para uno de los sectores más importantes del estado.
En ese contexto, Texas ya avanza en medidas estructurales de largo plazo. En Edinburg se construye una planta de producción de insectos estériles con una inversión aproximada de 750 millones de dólares, infraestructura clave para interrumpir el ciclo reproductivo de la plaga mediante control biológico.
Por su parte, el comisionado de Agricultura de Texas, Sid Miller, había instado previamente a intensificar la vigilancia ante el avance de casos en México, señalando que el desplazamiento del parásito hacia el norte de Tamaulipas era una advertencia clara.
“La declaración de desastre del gobernador le otorga a su grupo de trabajo mayor autoridad, recursos y velocidad necesarios para enfrentar la creciente amenaza que representa el gusano barrenador del Nuevo Mundo”, afirmó Miller.
Además de las acciones gubernamentales, las autoridades subrayan que la prevención también depende de la vigilancia directa en ranchos y explotaciones ganaderas. Miller ha exhortado a los productores a revisar de cerca a sus animales y atender cualquier herida, ya que estas pueden convertirse en puntos de entrada del parásito. La detección temprana es considerada clave para evitar brotes de mayor escala.









