Texas pisa el acelerador: camiones autónomos redefinen la ruta México–Estados Unidos

Laredo, Texas.- Texas ya no solo es el corazón logístico de Estados Unidos: se está convirtiendo en el laboratorio donde se redefine el futuro del comercio internacional por carretera. En sus autopistas comienzan a circular camiones autónomos de hasta 20 toneladas de carga, un avance que podría cambiar la forma en que se trasladan las mercancías entre ambos países y hacer frente al déficit de operadores de camiones.

El fenómeno no es menor. Empresas como Aurora, Einride, Kodiak AI y Bot Auto ya operan rutas comerciales en el estado, muchas de ellas vinculadas directamente con el corredor fronterizo. Desde Laredo —uno de los puntos neurálgicos del comercio México-Estados Unidos— hasta la Cuenca Pérmica o el eje Dallas-Fort Worth, los camiones sin conductor empiezan a integrarse en la cadena logística real.

“Texas mueve más mercancías que cualquier otro estado de EU”, declaró Gerardo Interiano, vicepresidente sénior de Relaciones Gubernamentales y Asuntos Públicos de Aurora, a Chron. “Además, su ubicación es estratégica: la ruta entre Fort Worth y El Paso representa el tramo intermedio de una de las rutas comerciales más transitadas del sector del transporte por carretera: la que conecta Atlanta con Los Ángeles”.

El corredor fronterizo, en la mira

La apuesta por Texas no es casualidad. Su localización geográfica lo convierte en el punto de conexión estratégico entre las exportaciones mexicanas y los centros de consumo estadounidenses, así como las exportaciones de gran parte de Estados Unidos hacia el mercado mexicano. La ruta que pasa por Laredo concentra una parte crítica del intercambio bilateral y ahora también es terreno de pruebas para esta nueva tecnología.

Aurora por ejemplo, ya transporta mercancías para empresas como Hirschbach y Driscoll’s en esa zona, mientras que otras compañías movilizan insumos energéticos en el oeste del estado. En paralelo, Kodiak AI trabaja con gigantes logísticos como JB Hunt y Werner Enterprises, y Bot Auto realiza trayectos nocturnos entre Houston y Dallas-Fort Worth.

Este despliegue no sólo apunta a eficiencia interna en Estados Unidos, sino a un impacto directo en el comercio exterior. Menores tiempos de traslado de la frontera a su destino, operación continua y reducción de costos podrían traducirse en cadenas de suministro más rápidas entre México y su principal socio comercial.

De pruebas a despliegue masivo, ¿Cuándo sucederá este cambio?

Aunque la tecnología aún avanza en forma gradual, el salto hacia la autonomía total se toma con cautela. La mayoría de estos camiones operan con conductores de seguridad o “observadores” en cabina, pero las empresas ya preparan el siguiente paso.

“Tenemos un total de 30 camiones en nuestra flota, incluyendo camiones autónomos”, declaró Interiano a Chron. “Esperamos desplegar cientos de camiones para finales de este año y comenzar a desplegar miles a partir de 2027”.

La expectativa en la industria es que los camiones de carga pesada —los llamados Clase 8— comiencen a operar de forma masiva sin intervención humana hacia finales de este año o principios del siguiente. En ese escenario, Texas vería flotas completas circulando sin conductor, especialmente en rutas largas y repetitivas.

La startup sueca Einride obtuvo aprobación recientemente para operar en Texas con un modelo aún más disruptivo: camiones eléctricos completamente autónomos sin cabina. A diferencia de otras compañías que aún consideran la presencia humana, estos vehículos eliminan por completo el espacio para el conductor. Sin volante ni asiento, están diseñados desde cero para operar de manera autónoma, aumentando la capacidad de carga y replanteando el concepto tradicional de transporte.

Las primeras rutas conectan Dallas y Houston, con planes de expansión hacia El Paso, otro punto clave para el comercio fronterizo.

Ventajas: eficiencia sin descanso

A diferencia de los conductores humanos, los camiones autónomos pueden operar prácticamente sin pausas, lo que permite aprovechar al máximo las rutas nocturnas y reducir los tiempos de entrega.

Además de la continuidad operativa, se espera que esta tecnología reduzca la congestión, los accidentes y la fatiga de los conductores, un factor clave en una industria marcada por jornadas extensas y escasez de mano de obra. También, se espera que lleguen a satisfacer la demanda, ya que durante los últimos años es bien sabido que tanto en México como Estados Unidos hay un déficit de operadores de tractocamión.

Riesgos y resistencia en el camino

Pero el avance no está exento de dudas. Los problemas técnicos, como el llamado “frenado fantasma” —cuando los sensores detectan obstáculos inexistentes y provocan paradas bruscas— sigue siendo una preocupación para la seguridad vial.

A esto se suma el impacto social. Los camioneros han comenzado a expresar inquietudes sobre la posible pérdida de empleos y el efecto en las comunidades que dependen del transporte de carga.

La aceptación pública también está en juego: no todos los texanos se sienten cómodos con la idea de caravanas de camiones sin conductor recorriendo carreteras durante la noche.